Busqueda de contenidos

obra
Las puestas de sol serán uno de los momentos favoritos para Van Gogh, repitiendo en numerosas ocasiones esta iluminación a lo largo de su producción. En esta imagen que contemplamos los tonos anaranjados y amarillos dominan el cielo, proyectándose al primer plano y contrastando con el verde tremendamente oscuro de la vegetación. Al fondo se levanta el castillo de Auvers, escasamente señorial, como si de una casa más se tratara. Las pinceladas afacetadas se advierten en el cielo mientras que en los árboles hallamos los trazos arremolinados que tanto gustarán a Vincent. El aspecto acertado de luz y color obtenido sitúan a esta obra en la órbita del Impresionismo, estilo del que parte Van Gogh para alcanzar su particular lenguaje donde el color será el elemento clave.
obra
Durante el viaje realizado por Jacob van Ruisdael junto a Claes Berchem a las provincias del este de Holanda y oeste de Alemania durante el año 1651 sintió especial admiración hacia el castillo de Bentheim, tomando numerosos apuntes que por desgracia han desaparecido. Así surgen bellas imágenes como el Castillo de Bentheim o este paisaje que contemplamos. Un camino arenoso y serpenteante se dirige hacia el castillo cuyas gruesas torres y almenas se divisan al fondo. En el plano intermedio contemplamos una colina cubierta de árboles que sirve de base a la construcción. Dos jinetes se encaminan al castillo, apreciándose su pequeñez ante la inmensa naturaleza de árboles y rocas. El cielo encapotado adquiere unas tonalidades grisáceas que sintonizan con las cubiertas del edificio, creando unos contrastes acentuados de luz y de sombra en el camino. La pincelada es rápida pero precisa, otorgando importancia a los detalles de la naturaleza para configurar una obra de delicada belleza con un enorme poso romántico.
obra
A la exposición de la Royal Academy de 1814 Constable envió un Paisaje con escena de arado en Suffolk que fue comprado por John Allnutt durante la exposición o un par de años después. El comprador solicitó a otro artista, John Linnell, que pintará de nuevo el cielo porque no estaba de acuerdo con el efecto. Posteriormente, Allnutt se arrepintió y solicitó de nuevo a Constable que rehiciera el cielo, pero el maestro decidió realizar una nueva versión que es este lienzo que contemplamos. Constable pintó gratis este lienzo, algo extraño si consideramos que el artista debía estar enfadado por haber retocado otro pintor su obra original. Sin embargo, el joven Constable se sintió tan halagado por haber vendido su primer cuadro a Allnutt que no le importó el desagravio, sino que consideró la venta como un acicate para continuar pintando y dedicarse profesionalmente a ello. El original fue gravado por David Lucas para la obra "El paisaje inglés" publicada en 1831 y en la actualidad se conserva en una colección particular. Tomando como referencia a Claudio de Lorena, Gainsborough y los paisajistas holandeses del Barroco, Constable nos muestra un paisaje cargado de naturalismo, interesándose por mostrar los efectos de la luz y la atmósfera. La figura del hombre arando será la referencia al pintoresquismo que tanto gustaba al público, trabajando el maestro con minuciosidad y detallismo para contrastar con los bocetos y trabajos preparatorios. La amplia perspectiva es casi fidedigna de los prados de Old Hall en East Bergholt, apreciándose al fondo el valle del Stour.
obra
Vincent sentirá durante toda su vida una profunda admiración por las luces nocturnas. Lo pondrá de manifiesto en Nuenen, París, Arles, Saint-Remy o Auvers, encontrándose obras emblemáticas en cada una de las etapas. Este pequeño lienzo elaborado en la primavera de 1887 quizá sea uno de los más atractivos de su momento al mostrar un amplio paisaje protagonizado por el disco lunar en vivas tonalidades anaranjadas, tomando el cielo un colorido azulado tremendamente realista. Las lejanas siluetas humeantes de las fábricas ocupan un segundo plano ante la inmensidad del cielo, posiblemente estableciendo Van Gogh un canto a la naturaleza frente a la civilización, de la misma manera que había hecho con los campesinos de Nuenen. La pincelada es rápida y empastada, adaptándose a los diferentes elementos de la composición.
obra
Pieter Lastman se especializará en escenas históricas aunque su admiración hacia Adam Elsheimer le llevará a ejecutar algún paisaje como éste que contemplamos. Lastman será el primero en introducir la temática pastoril en los Países Bajos gracias a su estancia en Italia, tomando incluso ejemplos de Tiziano y la escuela veneciana. En la zona de la derecha encontramos a una pareja retozando abiertamente mientras una cabra - símbolo de la lujuria - mira atentamente al espectador. La muchacha corona al joven con una guirnalda de flores, considerada como símbolo de la virginidad femenina e incluso la genitalidad de la mujer. Al fondo contemplamos a un pastor tocando la flauta, una mujer ordeñando una vaca y un hombre levantando un tonel. Las figuras están totalmente subordinadas al paisaje, mostrando la importancia otorgada por Lastman a este género desde su estancia en Italia aunque él siempre lo desplazó a mero telón de fondo de sus escenas históricas.
obra
Monet pasó todo el verano de 1888 en Giverny. Los protagonistas de buena parte de sus trabajos serán sus hijos y las hijas de Alice Hoschedé, quien se había convertido en su compañera tras el fallecimiento de Camille. La razón de esta aparición de la figura en el paisaje deberíamos buscarla en las contundentes críticas recibidas por parte de sus amigos del grupo impresionista -entre ellos Renoir- quienes le acusaban de abandonar la forma y el volumen a favor de la luz y el color. En esta ocasión nos encontramos con Germaine Hoschedé acompañada de Jean y Michel Monet en primer plano, mientras un hombre y una mujer -¿Alice y el propio artista?- se sitúan en un plano medio, cerrando la composición una línea de árboles. A pesar de la presencia de las figuras, es la luz la verdadera protagonista del cuadro, creando efectos atmosféricos que ayudan a diluir los contornos y estableciendo sombras coloreadas en sintonía con las teorías de Delacroix. Las pinceladas son rápidas, aplicando la materia pictórica como si de un puzzle se tratara, empleando colores complementarios con los que se aumenta la gama cromática. El resultado es una obra cargada de belleza y cierta melancolía, recurriendo a una naturaleza tendente al romanticismo.
obra
La teoría del arte del Renacimiento invierte la fórmula de Horacio "Ut pictura poesis" -la poesía es semejante a la pintura- al tomar una concepción humanista de la pintura considerada como una emanación de la poesía. Siguiendo esta tradición, Rubens realiza numerosos poemas literarios inspirados en la literatura clásica. En el Paisaje con Filemón y Baucis toma como fuente la "Metamorfosis" de Ovidio donde se evoca la hospitalidad. Júpiter y Mercurio pensaron en visitar Frigia y, después de intentar que alguien les alojara recibiendo siempre la negativa por respuesta, decidieron probar suerte en una casa pobre en la que vivían dos ancianos, Filemón y Baucis, que les obsequiaron con sus escasos alimentos. Como premio a su hospitalidad, Filemón y Baucis fueron encargados de proteger el templo que se levantó en aquel lugar y murieron juntos, convirtiéndose ambos en árboles.En esta escena, el pintor flamenco traslada el asunto a un espacio residual de la composición para interesarse por la grandeza y espectacularidad del paisaje, cargado de dramatismo y tensión, tanto por las tonalidades empleadas como por el aspecto misterioso de la naturaleza, ofreciendo una amplia vista en perspectiva. La escena inicial está ampliada con dos paneles que se aprecian claramente, adquiriendo la tempestad su mayor grado de espectacularidad. Los árboles son arrancados y las casas arrastradas; un hombre busca refugio bajo una roca mientras otro intenta subir a un árbol; un buey se ha empalado en un tronco de árbol que es arrastrado hacia la cascada mientras que en el extremo inferior izquierdo dos cadáveres humanos evocan el desastre de la tempestad para el hombre. La agitación que caracteriza esta zona de la izquierda contrasta con la quietud y la paz del espacio derecho, ocupado por los protagonistas de la historia.El historiador H. G. Evers considera que esta obra está constituida como si de un díptico medieval se tratara: en la parte izquierda se alude al diluvio y la muerte mientras en la derecha se eleva a un mundo superior, tanto espiritual como geográfico.
obra
Aunque su estilo sea muy similar al de Paisaje con Polifemo, y que desde el siglo XVIII, cuando fueron adquiridos por Catalina la Grande de Rusia, se hayan puesto en relación, parece que Poussin pintó esta obra de manera independiente. En cualquier caso, se desconocen las circunstancias de este trabajo. El pasaje procede de la "Eneida" de Virgilio. Hércules, quien ha vencido al gigante Caco, lanza su cuerpo desde lo alto del monte Aventino de Roma, en una de cuyas cavernas habitaba el monstruo. A pesar de su habitual fidelidad a los autores clásicos, Poussin renuncia a representar a Caco con tres cabezas que escupían fuego, y le otorga aspecto humano. Por oposición al Paisaje con Polifemo, que destila armonía, esta obra representa la violencia y la inquietud, a pesar del apacible aspecto de las náyades en primer término. Este paisaje no se divide en planos bien diferenciados, sino que se estructura en torno a una diagonal que vincula los distintos aspectos de la escena. La pincelada, más libre, es cercana a la de las Cuatro Estaciones.
obra
Tras el triste invierno y el fallecimiento del padre, Vincent parece recuperar el color, realizando algunos paisajes como éste que contemplamos. La escena está tomada del natural, siguiendo la filosofía del Impresionismo, interesándose el maestro por conceptos lumínicos y cromáticos. La pincelada empleada es tremendamente suelta, ejecutando sus trabajos en un tiempo breve para poder captar lo que el pintor contempla en la naturaleza, intentando no edulcorarla con elementos fantásticos ni románticos. Las líneas diagonales del embarrado camino sirven para crear la sensación de profundidad mientras que las verticales de los árboles se contraponen para crear una composición más estable. Al fondo apreciamos las siluetas de las casas de Nuenen con la inmensa mole de la iglesia. El horizonte bajo permite mostrar una amplio cielo rosáceo, característico del atardecer primaveral. Estos cielos ocupando las dos terceras partes del lienzo serán muy habituales en el paisaje barroco holandés, estilo que servirá de inspiración a la Escuela de La Haya donde Vincent se formó.
obra
Durante el Barroco resulta habitual el empleo de historias - bien sagradas o mitológicas - complementando el paisaje. En primer plano y a la derecha encontramos a dos sayones izando la cruz con el santo colocado al revés, según narra la tradición. Un soldado de espaldas y dos supuestos apóstoles que contemplan el episodio completan la escena. Un potente foco de luz ilumina esta zona trabajada con una pincelada minuciosa y lisa. El resto del conjunto se llena de árboles, rocas, montañas y edificaciones dispuestos en sucesivos planos paralelos que se alejan en profundidad. Los árboles se recortan sobre el cielo azulado, a contraluz, demostrando la habilidad de Collantes en su creación paisajística influenciada por paisajistas flamencos e italianos, pensándose en la posibilidad de un viaje a Italia, aunque no existe documentación relativa a esta hipótesis. Se piensa que esta bella escena - igual que el Paisaje frondoso - fue ejecutada para el Palacio del Buen Retiro.