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CAPITULO IX Del comercio que el reyno de Chile mantiene con el del Perú, provincia del Paraguay, Buenos Ayres y sus propios paises entre sí, noticia de los indios gentiles que le hacen vecindad y modo de conservarse con ellos y de mantenerlos en amistad 572 Yá se dixo en el capitulo quinto, tratando de la ciudad de la Concepcion y de sus campañas, la grande amenidad propia de ellas y la lozanía con que las simientes se producen rindiendo con excessivas creces un tributo mucho mas que regular al trabajo del labrador; esta prerrogativa es tan general en todo aquel reyno que, á competencia sus llanos, sus colinas, sus cañadas y todo el territorio, cada pedazo ó pequeño espacio de él es un objeto de admiracion en lo pródigo, y parece que las particulas de tierra transformadas en granos de la simiente que se les confia los vuelven acrecentados en tan numerosas cosechas y que, incansables, no se aminore en ellas la fecundidad ni reconoce descaecimiento el vicio. Son las campañas de Santiago, assi como en lo amenas y fecundas, iguales á las de la Concepcion, semejantes á ellas en las especies de frutos que reciben con mas proporcionalidad porque, siendo el temperamento de unas y otras casi uno mismo, lo son tambien los efectos que dependen de él; por esto, se componen las haciendas que hay en aquel país unas de sembradío, otras de cria y engordar varias especies de ganados bacuno, ovejas, cabras y cavallos, y otras de viñería y arboles frutales; en las primeras, se hacen cosechas muy cuantiosas de trigo, cebada y menestras, á que se agregan las del cañamo, que se produce lozanamente, excediendo su calidad y altura á el que se cria en España; en las del segundo orden, se engorda el ganado bacuno, y se hacen crecidas matanzas; hacese mucho sebo, grassa y charquis, y se curten suelas, con los cueros del cabrío se curten cordovanes, y se saca algun sebo, y, ultimamente, con la uba, se hacen vinos de distintas calidades y, aunque no tan sobresalientes como los de la Concepcion, no dexan de ser muy buenos y delicados y tambien se reducen á aguardientes.

Estos son los frutos y generos principales con que aquel reyno entretiene su comercio activo con el Perú, proveyendolo de trigo, sebo y jarcia, renglones que solo de allí le van, y se regula que cada año saldrán de las campañas de Santiago para el Callao ciento y quarenta mil fanegas de trigo, como ocho mil quintales de jarcia de cañamo y de 16 á 20 mil quintales de sebo, á lo qual se agregan despues las suelas, cordovanes y frutas secas, como nueces, avellanas, higos, peros y camuessas, que tambien se llevan de allí, y, á este respeto, grassa, charqui y lenguas de bacas saladas, no siendo corta la porcion de estos tres ultimos renglones. 573 Los paises mas septentrionales de aquel reyno, como el de Coquimbo, además del trigo y otras simientes y frutos propias de lo restante de Chile, producen olivos, y su aceyte es preferible en la calidad á el de algunas partes del Perú, pero no se lleva allá por la abundancia que hay en él de esta cosecha. En Santiago y en los territorios de su inmediacion, se producen bien los olivos, y la aceytuna que dan es muy buena, pero no se han aplicado aquellos moradores á hacer plantíos crecidos, y, assi, no se vá con abundancia este arbol. 574 574 A el comercio activo de los frutos que Chile dá á el Perú, se sigue el de los metales que se sacan de él porque, abundando en minerales de todas especies aquel reyno, se hacen labores en algunos; los principales son de oro y de cobre y, para que no se echen menos sus noticias, se havrán de incluir aqui.

575 El mas famoso mineral de oro que en el reyno de Chile se ha conocido es el nombrado petorca en un parage al oriente de Santiago; el oro que se sacaba de él antiguamente era muy sobresaliente y en grande abundancia pero yá ha decaido en la calidad por haver dado en blanquizco, con lo qual ha bajado considerablemente de la ley. Esta mina ha sido de las que mas se han trabajado en aquel reyno, compitiendo en esto con las de mayor fama del Perú. 576 En Yapel, que está acia la misma parte siguiendo la cordillera al norte, hay minas de oro que se trabajan, y acude el metal con abundancia, siendo de tan buena ley que alguno llega á 23 quilates. En Lampangui, cerro vecino á la cordillera, se descubrieron el año de 1710 varias minas de oro, plata, cobre, plomo, estaño y hierro; la ley del oro, de 21 á 22 quilates pero, siendo dura la piedra donde el metal arma, segun dicen los mineros es dificil su labor; no sucedia esto con la del cerro vecino de Llaoin, donde la piedra es blanda, el mineral, no menos abundante y de no inferior calidad á el antecedente. En Tiltil, parage cerca de Santiago, hay otras minas de oro que se trabajan, y rinden lo bastante. 577 Entre Quillota y Valparayso, en un parage á que dan el nombre de la Ligua, hay un mineral de oro muy abundante y de buena ley; tambien en Coquimbo se trabajan algunas minas de oro y, del mismo modo, en Copaipó y en el Guasco; á el que se saca de estas ultimas dan el nombre de oro capote, siendo el mas sobresaliente de el que se conoce.

Hay en aquel reyno otra especie de minas del mismo metal, distintas de las antecedentes, y estas son tan superficiales que, á poco de haver empezado á trabajarlas y rendido alguna porcion, se desparece la beta; estas son en grande numero como tambien las de lavaderos, los quales se hallan como á una legua de Valparayso entre este lugar y las peñuelas, otros, en Yapel, en las fronteras de los indios gentiles, y en las inmediaciones de la Concepcion; de todos estos y otros varios que se conocen en aquel reyno, se saca oro en polvo, encontrandose tal vez algunas pepitas de bastante grandor, por el qual han solido hacerse particulares. 578 Todo este oro que se extrae en Chile se vende allí para llevarlo á Lima, que es donde se sella porque en Chile no hay Casa de moneda, y se tiene averiguado por la razon que se toma de él que sale annualmente la cantidad de seiscientos mil pesos, pero asseguran que el que se extravía por la cordillera passa de quatrocientos mil, y, assi, compondrá el todo un millon ó algo mas. Coquimbo y el Guasco, paises donde los minerales de todas suertes de metales son tan comunes que parece que la tierra está convertida en ellos, son los parages donde se trabajan los de cobre, de que se abastece todo el Perú y reyno de Chile; pero aun de este metal, cuya calidad es la mas sobresaliente que se conoce, solo se hacen labores en aquellas minas que se consideran necessarias para el consumo que hay de él, quedando intactas la mayor parte de las otras de que hay noticia y se tienen descubiertas.

Este metal es uno de los renglones que componen el comercio activo de aquel reyno. 579 En cambio de los frutos, generos y metales que el reyno de Chile embia al Perú, le entran de este hierro, paños y lienzos de los que se fabrican en Quito, sombreros, algunas bayetas, aunque en corta cantidad por texerse allí tambien, azucares, cacao, chancacas ó raspaduras, conservas, tabaco, aceyte, loza y toda suerte de mercaderias de Europa. 580 Entre el reyno de Chile, el Paraguay y Buenos Ayres, tambien se mantiene comercio aunque todo se hace por Buenos Ayres, llevandose del Paraguay allí los efectos que se producen en aquellas tierras, y consisten en la yerva del Paraguay y cera; estos passan despues á Chile, y de aqui se lleva á el Perú la yerva. Tambien se hacen crecidas conduciones de sebo á Mendoza, con el qual se fabrica allí el jabon; y en cambio de estos generos, contribuye Chile á Buenos Ayres ropa de la tierra, de la misma que se lleva del Perú y de la que se fabrica en aquel reyno, azucar, ponchos, tabaco en polvo, vinos y aguardientes; estos dos ultimos renglones los toman los comerciantes en San Juan por estar mas á la mano para la conducion. Quando el assiento de negros está corriente, suelen llevarse estos á Chile de la factoría de Buenos Ayres, y es assi lo mas regular porque del Perú no hay tanta oportunidad para ello respeto de que los que van de Panamá se esparcen en aquellas haciendas, y su valor es bien crecido con los muchos costos de su transporte y con la pérdida de los que con la variedad del temple se mueren en el camino.

581 El comercio del reyno de Chile entre sí consiste princalmente en los frutos que se embian á Valdivia por el quivalente de los 10 mil pesos en plata que de su situado van de Lima á Santiago con este fin, y, en correspondencia de ellos, Valdivza subministra algunas maderas de alerce; á Chiloé se llevan vinos, aguardientes, miel, azucar, yerva del Paraguay, sal y agí, y de esta isla, abundante en maderas y de buena calidad, hace retornos con ellas á Valparayso y á la Concepcion algunas, y, assimismo, con ropas de la tierra, que son de lana, como ponchos, mantas y otras á este modo texidas allí, perniles de puerco, los quales, siendo particulares por el buen punto que les saben dar, passan hasta el Perú,: y sardinas arenques, ahumadas ó secas, siendo en el golfo y costas de aquella isla el unico parage de todo el mar del sur adonde se cogen. 582 De Coquimbo se lleva algun cobre á Valparayso en cortas porciones; y aunque en todas aquellas cordilleras correspondientes á Santiago y á la Concepcion hay muchos minerales de él, y con particularidad en un sitio que llaman Payen, de donde se sacó alguno en la antiguedad, y es tan abundante que se hallan peñascos de 50 y 100 quintales de cobre puro; como no se trabajan, es preciso que para el regular consumo se provea todo el reyno de el que dan las minas de Coquimbo y el Guasco, llevándose á estas partes en retorno cordovanes y jabon, que, fabricandose en Mendoza, se lleve de allí á Santiago para que se reparta despues en todo el reyno.

583 A proporcion de lo antecedente, mantiene tambien aquel reyno comercio con los indios gentiles de la frontera, y este consiste en llevarles á vender cosas de hierro, como frenos, espuelas, cuchillos y otros instrumentos de corte, á que acompaña toda suerte de bugerías y porcion de vino, lo qual se permuta con ellos porque, aunque en los paises que ocupan hay mucho oro, no lo sacan, y en trueque reciben los españoles ponchos, bacas, cavallos que ellos crian y indias mozas y cholitos, que son, como se dixo en la primera parte, los indios muchachos, á los quales venden sus propios padres á trueque de tales menudencias y llaman á esta especie de trato rescatar. Los españoles que se ocupan en él son los guasos ó gente ordinaria de Chile; estos passan á sus paises, y su primera diligencia es dirigirse á el que hace cabeza en la familia ó parcialidad porque los indios de Arauco y aquellas partes no han observado el régimen de tener caciques ó curacas soberanos, como los del Perú, y sí solo el de respetar á los ancianos de cada una de sus familias y tenerlos como por governadores de ellas. 584 Llegado, pues, el español que entra á comerciar al que hace en esta forma cabeza de la familia, le manifiesta sus mercancias para que escoja de ellas las que le parezcan, conviniendose en lo que se le ha de dar en cambio; obsequiale antes de esto con algun poco de vino para que beba, dexandole por modo de regalo otra porcion en alguna vasija; y terminado el trato, hace publico el indio principal entre todos los de la parcialidad que pueden comprar á aquel español porque es amigo, y este vá á las rancherías, donde, precediendo siempre la ceremonia de hacerles la salva con algun poco de vino, les manifiesta despues lo que lleva y, convenidos en el trato, les vá dexando aquellas cosas que cada uno elige sin recibir por entonces el equivalente y, passando adelante á otras rancherías, que todas están esparcidas en las campañas, vá en esta forma expendiendo sus efectos hasta que, por ultimo, los concluye; entonces, vuelve á la del principal passando por las otras adonde dexó generos, y, dandoles aviso de que yá está pronto á salir de sus tierras, cada uno acude con lo que debe entregar á la misma ranchería; estando junto rescate, se despide de ellos y se retira á los paises de españoles, dando disposicion el mismo principal para que algunos indios le acompañen hasta las fronteras, ayudandole á cuidar de los ganados que ha juntado en trueque de sus mercancias.

585 Antiguamente, hasta el año de 1724, se les introducian grandes porciones de vino, á cuya bebida, como á todas las que causan embriaguez, son por naturaleza muy apassionados los indios; pero con la experiencia de los malos sucessos que de esto se originaban, siendo los principales el inquietarse y declarar la guerra repentinamente, cuyo alboroto empezaban por el arrojo de dar muerte á todos los españoles que podian haver en sus manos, yá de los que estaban comerciando con ellos y ya de los que habitaban en los fuertes y poblaciones de la frontera, se convino en que no se les introduxesse mas vino que el preciso para cortejarlos; y aunque además de este se llevan algunas cortas porciones para comerciar, no son tan frequentes y crecidas como antes, experimentandose desde entonces el mas favorable efecto de su poca abundancia en la quietud con que han permanecido sin intentar alteraciones. Sus tratos son tan legales que no discrepan en nada de lo convenido ni faltan á la puntualidad de la paga, siendo digno de admiracion que unas gentes barbaras que viven sin sujecion rigorosa para el govierno, casi sin ley y abandonados enteramente á los vicios que son connaturales á sus genios tengan tan presentes las obligaciones de la legalidad que no descuide el guardar la correspondiente en su comercio. 586 Mantienense todos aquellos indios de Arauco, Tucapel y los que siguen desde el rio de Biobío acia el sur, como tambien los que por aquellas partes habitan acia la cordillera, independientes totalmente de la jurisdiccion de los governadores españoles, no haviendo sido possible reducirlos á la obediencia, pues, por ser el pais tan dilatado, cuando se ven perdidos, dexan el campo y se retiran para volver á ocuparlo despues de haver cobrado nuevas fuerzas, con los que se les juntan de otras naciones.

De aqui proviene el que Chile haya estado amenazado siempre de sus insultos; y luego que entre ellos hay quien levante la voz pidiendo la guerra contra los españoles, no se detienen en ponerlo por obra, guardando tanto sigilo en declararla que el primer aviso ha solido ser el assesinato de los que de paz vivian con ellos, las invasiones de los pueblos mas inmediatos y el universal alboroto por todas partes donde se hallan esparcidos. Para hacer la guerra, es su primera diligencia el convocarse unas naciones con otras, y á esto llaman correr la flecha porque sigilosamente vá passando la palabra de unos á otros y, con ella, la noticia de la noche en que se ha de executar la irrupcion, de suerte que trasciende el aviso hasta á los indios que viven en los territorios de españoles, siendo digno de reparo lo mucho que guardan el secreto, no haviendose dado exemplar de haver sido descubiertos por la flaqueza de alguno de los comprehendidos en la confederacion; y como ellos no necesitan prevenciones ni disposicion de armamento para esta especie de guerra que acostumbran, son impenetrables sus designios hasta el instante en que los lastimosos sucessos de una impía crueldad ó de una general sublevacion los hace publicos. 587 Hecha la convocacion, eligen entre todos uno que los mande y que sea como general del exercito, á el qual dan el nombre de toquí; y la noche prevenida, luego que consideran á los españoles con el descanso del sueño entregados al descuido, les van dando muerte los mismos indios que habitan con ellos; y practicado esto, generalmente en todos los sitios y parages á donde puede alcanzar el poder, sean haciendas, habitaciones pobres de campaña ó pueblos, se juntan las varias parcialidades, que hasta entonces andaban esparcidas en las campañas, y, formando exercito, adelantan las ideas sobre las otras poblaciones grandes de españoles, sitian los fuertes y, por ultimo, cometen quantas hostilidades se les proponen assequibles, siendo el quantioso numero de los que se juntan incontrastable mas por la cantidad que por las maximas ó disciplina que observen; assi, han podido salir con sus empressas en varias ocasiones sin ser bastante á resistir su furia aquellas regulares providencias de los governadores españoles porque la multitud de los indios que incessantemente acude á su exercito no dá lugar á que empiece á reconocerse su flaqueza con los muchos que se les matan.

Quando se ven en el ultimo extremo y que no pueden contrarrestar á las fuerzas de los españoles, se retiran del campo algunas leguas, dexan que passen algunos dias y, acudiendo repentinamente á otra parte distinta de aquella á donde primero tenian assentado su real ó puesto el sitio, executan en ella el primer golpe si la advertencia y sagacidad del que manda no tiene con anticipacion prevenidas todas las defensas correspondientes para que por ningun lado pueda lograrseles el intento. 588 Siempre que estos indios declaran la guerra contra los españoles la suelen mantener algunos años por no ser para ellos de perjuicio. La mayor parte de sus cuidados, que consisten en sembrar alguna chacarita ó texer ponchos y mantas para abrigarse, están á cargo de las indias. Sus casas son tan sencillas que en uno ó dos dias se hallan fabricadas. La comida que acostumbran carece de composicion ó artificio, consistiendo en raices y en harina de maiz ó de alguna otra simiente. Con que, ni les es embarazosa la guerra ni de ella les resulta atrasso ó pérdida, sirviéndoles antes de ocupacion y entretenimiento porque todo lo mas del tiempo es regular vivirlo entregaos al ocio y á la bebida de una especie de chicha que hacen de manzanas, y es muy comun entre ellos. 589 Casi siempre que se hacen paces con estos indios, mas que á su instancia, se debe atribuir á la solicitud de los españoles; y quando se convienen en assentarlas, precede un parlamento, á el qual concurre el presidente governador de aquel reyno, el maestre de campo del exercito de Chile, los principales oficiales de él, y suelen assistir el obispo de la Concepción y otras personas de caracter; de parte de los indios, el toquí y los capitanes de su exercito ó los que llevan la voz de las parcialidades, que regularmente suelen ser aquellos.

La ultima irrupcion que hicieron estos indios fue el año de 1723, hallandose de governador el theniente general de los reales exercitos Don Gabriel Cano, quien dió tales providencis para mantener la guerra contra ellos que, fuera de lo regular, se vieron precisados á solicitar las paces; y moderadas sus propuestas, se celebró el paralmento para afirmarla el año de 1724, y se les concedió que todo el país que corre desde el río de Biobío acia el sur les quedaria libre y que se extinguirian los capitanes de paz, que eran unos españoles, los quales residian con este caracter en los pueblos de conversiones y, con algunas imprudentes extorsiones executadas contra ellos, havian sido entonces la principal causa de aquel alboroto. 590 Además de los parlamentos que se celebran con estos indios quando se establece paz con ellos, se tienen otros siempre que passa á tomar el govierno de aquel reyno algun nuevo presidente; y siguiendo en todo las mismas ceremonias, daré noticia del modo que se tiene para los unos, y quedará comprehendida la forma con que en todos casos se practica esta funcion. 591 Quando se ha de entender parlamento, precede un aviso que el presidente de Chile hace dar á los indios de la frontera, señalando el dia y lugar en que se deben juntar; á el passa el presidente con la comitiva y séquito que queda dicho, y, de parte de los indios, los que hacen cabeza en las parcialidades, llevando unos y otros para mas autoridad del acto el numero de tropa de guardia en que se convienen.

El presidente y los suyos acampan en tiendas de campaña que para este fin se previenen, y los indios sientan su real frente del primero y á poca distancia de él; inmediatamente, passan á visitar al presidente los mas ancianos ó principales de las naciones vecinas y son recibidos con el debido agrado y agasajo; el presidente les hace la salva bebiendo algun poco de vino y dandoles por su mano para que correspondan, á lo qual sigue el hacerles algun regalo de cuchillos, tixeras y otras cosas de mercería y bugerías, que para ellos son de grande estimacion; concluido esto, empiezan á tratar de la paz y el modo de observar sus capitulos, y despues se vuelven á su real, adonde vá el presidente á cortejarlos, haciendoles llevar al mismo tiempo porcion de vino para que beban con todos los demás que les acompañan; en la misma conformidad, practican esta ceremonia todos los otros principales de las parcialidades que no concurrieron en la primer visita y, para ello, van todos juntos; el presidente, á la despedida, les dexa porcion de vino, y ellos le corresponden regalandole algunas terneras, bacas, cavallos y aves, y, concluidos los assuntos de paces y demás á su seguridad concernientes, se restituye cada qual á sus paises. 592 Para mas cortejo y conciliacion de la amistad con estos indios, que quando son rusticos y parecen humildes tanto son altivos y solo se pagan del agrado venciendose á las caricias, no escusan los presidentes el poner á su mesa aquellos que sobresalen en la mayor racionalidad á los otros, y, assi, en los tres ó quatro dias que dura el parlamento procura agradarlos á todos para que de este modo queden mas firmes en la alianza y buena correspondencia.

En estas ocasiones, viene á hacerse en aquel real donde se celebra el parlamento una especie de feria porque, concurriendo allí muchos españoles con las mercancias que los indios apetecen, y estos con sus ponchos y ganados, se permutan reciprocamente y venden todos lo que llevan, quedando corriente desde entonces como uno de los puntos principales la legalidad y buen orden que se ha de observar en adelante en los tratos de aquel comercio. 593 Estos indios, aunque tan incontrolables para someterse á la subordinacion y obediencia de nuestros reyes, no lo han sido en que entren missioneros á predicarles é instruirles y, assi, los han admitido sin repugnancia, y muchos de ellos reciben gustosamente el bautismo, pero no se acomodan facilmente á dexar la libertad de vida que tienen, á lo qual es consiguiente el abandono á los vicios y la falta de religion. Antes de la guerra de 1723, havia conseguido el fervor de los missioneros reducir á pueblos algunos de ellos para que assi viviessen mas racionalmente y tenia formados varios, cuyos nombres son San Christoval, Santa Fé, Santa Juana, San Pedro y la Mocha, los quales están á cargo de los padres de la Compañia, y en todos los fuertes de la frontera havia assimismo indios doctrinados por los capellanes que residen en ellos al sueldo del rey; pero con aquel alboroto, despidieron á los missioneros y, unidos con sus compatriotas, dexaron los pueblos; despues que se assentaron las paces, volvieron á ir missioneros de la Compañia á su instancia y estos han podido juntarlos de nuevo, bien que con aquel accidente descaecieron sensiblemente, y ha sido necessario mucho tiempo y trabajo para lograr que se reduzcan algunos pocos á vivir sociablemente.

594 A proporcion que estos indios executan en sus alborotos y sublevaciones quantas hostilidades les son factibles contra los españoles, á las mugeres blancas las llevan á sus tierras y se sirven de ellas como de las propias; esto contribuye á que haya muchos indios y indias de estas naciones blancos y rubios como los mismos españoles de aquel país que naturalmente lo son. Estando de paz, salen muchos de sus tierras á las nuestras y se conciertan por un año, seis meses ó mas tiempo para trabajar en las haciendas; y cumplido el termino ó quando les parece, se restituyen á ellas llevando el equivalente de lo que han ganado empleado en las mercerías que necessitan para su uso. Todos, assi hombres como mugeres, andan vestidos con los ponchos y mantas que texen de lana; y aunque este su trage es muy corto, basta para lo preciso á la honestidad, lo que no sucede con los indios mas retirados de las fronteras españolas, como son los que habitan el país que corre desde Valdivia acia el sur, y los chonos, que son los de la tierra firme inmediata á Chiloé, los quales no usan ropa alguna. Los de Arauco, tucapeles y otros cercanos á Biobío andan mucho á cavallo; assi, sus exercitos se componen en parte de cavalleria y en parte de infanteria, y sus armas son lanzas grandes, que es á lo que mas se acomodan, dardos y otras de las que son regulares entre ellos.

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