Residencias imperiales

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China3

Desarrollo


Los grandes proyectos arquitectónicos de la dinastía Qing se centraron en la capital y sus alrededores. En la capital reconstruyeron los edificios existentes, Templo del Cielo, Ciudad Prohibida, etc., que habían sufrido incendios y saqueos con el cambio dinástico. Si en el exterior mantuvieron los principios arquitectónicos de la dinastía Ming, los interiores sufrieron modificaciones de acorde al nuevo gusto imperante. El gusto por el color, el barroquismo de los elementos decorativos, marcaron nuevas pautas que se repitieron en todas sus intervenciones. Las diferencias entre el pueblo chino y el manchú se señalaron claramente en el plano urbanístico de la ciudad. Un doble círculo de murallas encerraba la ciudad tártara y la Ciudad prohibida, mientras que el pueblo chino buscó su lugar de residencia más allá de la puerta Qianmen. Los acontecimientos políticos de finales del siglo XIX -cuya consecuencia más inmediata fue el derecho por parte de las delegaciones extranjeras a establecerse en la capital- tuvieron su repercusión en el trazado urbanístico próximo a la zona sur de la Ciudad prohibida. En efecto, todas las delegaciones se agruparon, formando un barrio propio, donde se edificaron nuevos edificios, acordes a sus necesidades: residencias, iglesias de diferentes credos, lugares de recreo..., sin seguir ningún criterio de estilo. Así los franceses seguían los gustos de la metrópoli, como lo hicieron ingleses, alemanes, americanos, etc.

, combinándolos con algún elemento decorativo procedente del mundo chino. Fue más allá de los límites de la ciudad donde los emperadores manchúes, en concreto Kangxi y Qianlong, mandaron edificar sus lugares de descanso huyendo del estío pekinés: Jehol (Chengde) y Yuanmingyuan. Jehol, situado a 235 km al norte de Beijing, quedaba no sólo fuera de los límites de la ciudad, sino también fuera de la frontera de la Gran Muralla. Con ello se hacía patente la ausencia de función de dicha frontera, al mismo tiempo que se asentaban sobre un territorio que tradicionalmente había pertenecido a las tribus de nómadas del norte. En 1703, la primera vez que Kangxi lo visitó no era más que un campamento militar, decidiendo la creación de un conjunto de palacios y parques de caza. La muralla perimetral de la zona palaciega es de diez kilómetros, con cinco puertas de acceso. En su interior, se retomó la idea de los paisajes lacustres de Hangzhou, situando la zona privada de la ciudad en torno a un lago. El palacio principal, Bishushanzhuang (Refugio de montaña para huir del calor), se inició tras la visita de Kangxi en 1703, finalizándose por completo en el año 1790, bajo el reinado del emperador Qianlong. Pero Jehol no sólo se ideó como un lugar de descanso, sino también tuvo una función claramente política. Dada la extensión del imperio chino, tras la anexión de Xinjiang y el protectorado del Tibet, Kangxi mandó construir en las colinas próximas al palacio réplicas de los grandes templos de las minorías religiosas recientemente anexionadas.

Con ello pretendían mostrar cómo el Hijo del Cielo respetaba todos los credos de sus nuevos vasallos. Templos lamaístas (Purensi y Pulesi), dzoungar (Anyuanmio), tibetanos (Puningsi), Potala de Lhasa (Putuozongshengmiao), etc., muestran el espíritu ecumenista de Kangxi y Qianlong. Jehol también fue el lugar elegido para recibir a las embajadas, como por ejemplo la del Reino Unido, presidida por Lord Mcartney el 14 de abril de 1793, ampliamente documentada. De los artistas que allí trabajaron se conoce poco, a excepción del pintor Jiao Bingzhen, funcionario del Observatorio de Beijing. Kangxi le encargó personalmente la decoración del palacio, así como una serie de pinturas en las que se recogen los trabajos del campo, de la confección de los tejidos de seda, de la pesca..., que años más tarde serían muy populares entre los álbumes enviados a Europa. El emperador quedó tan satisfecho del arte de Jiao Bingzhen que mandó copiarlos sobre madera esculpida y en porcelana de Jingdezhen; este tipo de decoración en porcelana recibió el nombre de porcelana Lang, por ser éste el nombre del gobernador de la provincia de Jiangxi, supervisor de la producción. Los sucesores de Kangxi, impregnados del espíritu y tradición cultural china, prefirieron mantener un lugar de descanso más próximo a la capital. Esta nueva residencia, a 20 km de la ciudad, fue mandada edificar por el emperador Qianlong entre los años 1740 y 1747, siguiendo los modelos de las cortes europeas, y muy en concreto Versalles.

Para su construcción y diseño contó con la ayuda de los jesuitas Castiglione, Sichelbarth y Benoit. Hoy apenas se conservan sus ruinas, ya que fue totalmente destruida y saqueada por las tropas anglo-francesas en 1860. El Yuanmingyuan o Jardín de Brillante Esplendor fue sustituido por el nuevo Palacio de Verano o Yi He Yuan, construido por la emperatriz Ci Xi, a finales del siglo XIX. Muy próximo a la destruida residencia, la emperatriz levantó una auténtica ciudad de verano, con tres zonas claramente definidas: administrativa, residencial y de placer. Todas ellas se enmarcan entre la Colina de la Longevidad y el Lago Kunming, ambos de creación artificial. Arquitectónicamente mantienen las formas de la arquitectura tradicional china y, decorativamente, las realizadas en la Ciudad Prohibida. Las zonas privadas se extienden alrededor del lago; palacios, corredores, pabellones, permitían disfrutar de la belleza del paisaje, así como el famoso Barco de Mármol, casa de té de la emperatriz. Sus nombres no dejan de ser evocadores de su función: Palacio de la Longevidad, Salón de las Olas de Jade, Jardín de la Armonía. La construcción del Palacio de Verano fue dirigida personalmente por la emperatriz Ci Xi, y su elevado coste -en un momento de graves amenazas externas e internas- sufragado desviando los fondos destinados a la creación de un nuevo ejército.

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