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Datos principales


Desarrollo


Descripción general de todas las Indias Esta cuarta parte del orbe, desconocida de casi todos los antiguos y abierta por fin en nuestra edad bajo los auspicios de Carlos César, se divide en Indias Occidentales Superiores e Inferiores. Casi a la mitad se angosta de tal manera en un istmo, que poco falta para que esté partida en dos, y de allí se extiende a lo largo y a lo ancho por el sur y por el norte. El Istmo, no desemejante a un brazo, vuelto hacia el oriente y viendo por su lado oblicuo la parte superior del sur, avanza entre el Océano ártico y el Austral. En la parte en que empieza es muy ancho, pero más adelante, aproximando sus litorales, desciende suavemente hasta cierto punto hacia el sur. Enseguida, torciendo hacia el oriente equinoccial, casi con el mismo ancho, procede por un largo espacio. Después de un tracto más largo, durante el cual busca más bien el sol naciente, se hace más angosto y donde es más delgado se le adhieren las Indias Inferiores, semejantes a una pelta amazónica. Dos, aun cuando pequeñas, sin embargo, celebérrimas ciudades, tienen allí su asiento mirando a mares diversos; "Nombre de Dios" al ártico, la cual puedes llamar y Panamá al Austral, distante entre ellas setenta y dos millas. Esta es la anchura mínima del Istmo, pero la máxima es de mil millas desde Colima, la cual está a veinte grados de latitud, hasta el río de las Palmas, cuya desembocadura está a medio grado más remota de la línea equinoccial que lo que está de esta línea la línea estival.

Las Indias Superiores, entre el oriente y el ocaso, se enfrentan a Asia y a Europa y tanto se extienden entre éstas cuanto el Promontorio Frígido de la región del Labrador dista de la Sierra Nevada de la Provincia de Quivira, a saber seis mil y novecientas millas según la opinión vulgar. Y la Sierra Nevada está a cuarenta grados del círculo equinoccial y el Promontorio Frígido sesenta y uno y cuarto más o menos. Por donde más se inclinan al ocaso, por donde principia su lado occidental, proyectan al sur el promontorio de California, poco menor que Italia. La costa de éste no está dividida como la de aquélla por varios salientes, sino que acaba en un solo promontorio bajo el trópico estivo, opuesto al promontorio de Corrientes en la provincia de Jalisco. Entre estos dos promontorios está comprendido, semejante al Adriático, el Mar Bermejo, más largo que él (como que desarrolla de costa trescientas veinte millas), pero un poco más angosto. En la parte más interior del Seno penetra el río Miraflores (mayor que el Po), llamado de los Estuarios, que descarga los ríos Axa, Tetonteac y Tigua. El lado que ve al sur se opone al Océano Ártico y al Austral. Por donde la baña el Ártico y lleva sus litorales hacia el norte, opuestos a los litorales de las Indias Inferiores, no se adelanta más al Oriente que las Inferiores y están limitadas ambas casi por el mismo círculo meridiano. Entre uno y otro litoral penetra el Océano Ártico, y mientras más se adelanta hasta el ocaso (porque los litorales poco a poco se juntan) se hace más estrecho y en la isla haitiana sic y Cuba estrechísimo; mayormente cuando llega a la proximidad del Seno Mexicano: aquí los litorales del Istmo y de las Indias Superiores, proyectándose en los promontorios Yucateco y Florido, y la Isla de Cuba, que cierra la embocadura del Seno, tanto lo estrechan, que se le abre una entrada por doscientas cuarenta millas al Seno (esta distancia hay entre el Yucateco y Cuba).

Y aunque haya otra vía entre la misma Isla y el Promontorio Florido, tan estrecha como quieras, la corriente (?) está ceñida a esta ley, que, hecho punto omiso de las mareas, fluye entre el Yucatán y Cuba perpetuamente al Seno Mexicano o de Cortés; arcano de la naturaleza todavía desconocido. El Promontorio Florido está a veinticinco grados de latitud y el Yucateco llega casi hasta el veintiuno. Estos dos dan al Seno Mexicano su figura circular. La Nueva España ocupa las partes interiores de él por Fernando Cortés, de quien debe recibir el Seno su nombre, no de la gente derrotada por los soldados españoles. El lado Oriental de las indias Superiores mira a Islandia y a las Islas Británicas, sus límites son los promontorios Raso y Frígido, éste dista de Islandia cuatrocientas ochenta millas, de Hiuernia seis mil seiscientas, y otras tantas del Promontorio de Thorcyrolandia. La Sierra Nevada y California presentan los últimos términos del lado occidental. El espacio entre ellos es de dos mil cuatrocientas millas. Las Indias Inferiores se dirán más propiamente áureas que el Quersoneso asiático. ¿Qué lugar hay tan inerte donde no brote el oro? Casi toda su mole yace en línea recta más allá del Ecuador, hacia el austro. Porque de esta parte queda una porción pequeña y a no ser por donde se adhieren al Istmo, están rodeadas por el Océano; al septentrión por el Ártico, por el Meridional al orto, al ocaso por el Austral, al cual el vulgo llama de sic SUR.

Del austro por cuatrocientas cuarenta millas, miran el Estrecho Magallánico; ésta es la longitud del Estrecho y a la misma se contraen las Indias. Las cuales en un ancho frente, desde el Istmo hasta el promontorio que tiene por nombre Anegado, a ocho grados de este lado del círculo equinoccial, se oponen al bóreas y después, como avanzan al austro, poco a poco se alargan a diestra y siniestra entre uno y otro océano, hasta que al llegar al Ecuador prolongan sus litorales mirando al orto y al ocaso. Después vueltas al septentrión, avanzan más hacia el sol oriente que al occidente, de modo que del Cabo Verde de Guinea, de la región de los Nigritas o Senegales, no distan sino dos mil millas. Pero desde donde más se extienden, excepto en la parte que mira a África, gradualmente retraen las costas (porque del Promontorio de San Agustín al otro Promontorio Frígido siguen un litoral casi recto) y después se acercan más una a la otra y se estrechan más suavemente, hasta que al llegar al Estrecho Magallánico, no disten del quinto orbe más o menos nueve millas (que es la anchura del Estrecho). Los litorales de éstas miden en circuito cerca de diez y seis mil y trescientas millas. De largo, desde el Promontorio de la Vela (el cual está a doce grados de este lado del Ecuador) hasta el Estrecho Magallánico, colocado a los cincuenta y dos y medio grados más allá del mismo, cuatro mil ochocientas. La anchura máxima consta de cuatro mil millas y la misma hay entre los Promontorios de Santa Elena y de San Agustín, ambos en latitud austral, a dos grados aquél, a ocho y medio éste; y si de éstos las Inferiores no se proyectasen al septentrión, tuvieran la forma absoluta de la pelta amazónica.

El Istmo, al occidente, toca el lado más alto a los ocho grados de esta parte del Ecuador con una cordillera transversal, y debe ser recordado por muchas cosas; porque aquí por cien millas separa los Senos de Viana y de San Miguel. Este, en el Océano Austral, famoso por la hazaña y por el nombre, dista seis grados del Ecuador. El otro en el Ártico, más famoso, porque en él fue la primera derrota del Continente y llevada la primera colonia de españoles y tomada la primera posesión de las Indias Inferiores en nombre de nuestro Invictísimo Rey Católico; y la victoria ilustre de Martín Fernando Enciso y de sus fortísimos conmilitones a la orilla del Río de Darién que no fue de menor momento que la de Otumba en las Superiores, y continuada por las hazañas de Vasco Núñez de Balboa en el Golfo de San Miguel, y sobre todo porque en él fue Carlos Panquiaco las primicias de los indios del Continente, a Dios Óptimo Máximo.

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