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El autor Pocas noticias tenemos de Alvar Núñez. Las únicas las sabemos a través de los escritos que comentamos3. Sabemos los nombres de sus padres, porque él mismo los cita al concluir sus Naufragios. Su padre era Francisco de Vera, y nieto de Pedro de Vera, el que ganó a Canarias, y su madre se llamaba doña Teresa Cabeza de Vaca, y era natural de Jerez de la Frontera. No sabemos con certeza su lugar de nacimiento, aunque se cree que en Sevilla y no en el propio Jerez como se ha pretendido. En favor del origen sevillano nos remitimos a Gonzalo Fernández de Oviedo, que le conoció personalmente en Madrid el año 1547, es decir, unos años después de escritos los Naufragios, lo que le permitió al cronista Oviedo inquirir detalles sobre los hechos narrados y sobre la patria del autor, Sevilla, que añadirla en su Historia General y Natural de las Indias. La fecha de su nacimiento sigue siendo problemática: entre 1490 y 1507, con más posibilidades para la primera, pues no es de creer que en 1527 --cuando apenas podía tener veinte años-- desempeñara un cargo de tanta responsabilidad como el de tesorero y alguacil mayor de la expedición a la Florida. Por otra parte, y en favor de la fecha de 1490, hay que tener en cuenta que antes de la expedición con Narváez contaba con experiencia militar. Nos referimos a su referencia a las Gelves. Si no es el pueblo sevillano del mismo nombre, cabe pensar que se alistaría bajo las banderas de Pedro Navarro, en el desgraciado intento de expugnar la malhadada isla tunecina.

Para los partidarios de su nacimiento en 15074, no son válidas las objeciones anteriores, si tenemos en cuenta el linaje y prosapia de Alvar Núñez Cabeza de Vaca; ya que son precisamente éstas las que le abren las puertas de los cargos sin tener en cuenta su juventud y experiencia. Y de esto existen múltiples casos; por otra parte, hay que tener en cuenta que Alvar Núñez debió contar con un patrimonio considerable, que pudo ser garantía ante Pánfilo de Narváez. Tengamos en cuenta que Alvar Núñez precisamente no cosechó riquezas por las Floridas, sino más bien todo lo contrario. Pues bien, en 1540 podrá participar y sufragar por sí solo la expedición al Río de la Plata, que se cifró en la respetable cantidad de ocho mil ducados, procedentes todos ellos de su patrimonio peninsular, ya que en las Indias no le había sonreído la fortuna precisamente5. Alvar Núñez se enrolará en la expedición de Pánfilo de Narváez, cuando éste levante bandera en Sevilla. Dicha expedición se iniciará en Sanlúcar de Barrameda en 1527 y tendrá, como ya sabemos, un fin trágico, con cuatro supervivientes que a lo largo de una marcha increíble llegarán finalmente a México en 1535. Su llegada será apoteósica, siendo recibido por el primer Virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, y por el desplazado conquistador Hernán Cortés, al que se le ha concedido como migaja el marquesado del valle de Oaxaca. En agosto de 1537 regresa a España, y al igual que tantos descubridores y conquistadores, Alvar Núñez escribirá su Relación, primero ante la Audiencia, para atestiguar ante el Emperador Carlos los sufrimientos y méritos que había acumulado en las Indias.

El éxito del relato de Cabeza de Vaca fue enorme, rebasando las esferas oficiales6. Por ello no es de extrañar que gracias a la admiración que produjo el conocimiento de sus Naufragios, como de su linaje, obtuviese de la Corte, en el 18 de marzo de 1540, la gobernación del Río de la Plata. En la Capitulación con el Emperador se estipulaba que con los títulos de Gobernador, Adelantado y Capitán General fuese a socorrer a los supervivientes de la expedición de Pedro de Mendoza. El 2 de noviembre de 1540 partía del puerto de Cádiz, con una flotilla de tres navíos, que aumentaría con otra nave al llegar a Canarias, concretamente a la isla de La Palma. Tras una estancia de veinticinco días, y después de accidentada navegación, arribaron a la isla de Santiago, en el archipiélago de Cabo Verde. Nuevo descanso de otros veinticinco días y, por fin, la travesía de la línea equinoccial, en demanda de las actuales tierras brasileñas, arribando a las proximidades de Río de Janeiro, de las que tomó posesión en nombre del Rey de Castilla y León; y propiciando la navegación hasta la isla de Santa Catalina, adonde llegan a finales de marzo de 1541, es decir, al cabo de cinco meses de navegación. Desde la isla de Santa Catalina se internarán en busca de la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción, donde se habían refugiado los supervivientes de la expedición de Pedro de Mendoza. Las líneas de penetración serán los ríos Igua?u, Paraná y Paraguay; y lo más destacado de este periplo el descubrimiento de las famosísimas cataratas de Igua?u, en el límite jurisdiccional brasileño, argentino y paraguayo.

Apenas Cabeza de Vaca llega a la Asunción y hace valer sus credenciales como gobernador, adelantado y capitán general, encuentra reservas e inhibiciones de los colonos, y posteriormente solapada colaboración que concluye en abierta rebelión. Causas: Indudablemente las prerrogativas de las que iba investido Cabeza de Vaca, que de aplicarlas ponía en peligro los beneficios de aquellos colonos, que ellos mismos habían acumulado, al margen de todo control de la metrópoli. En esta lucha de intereses, la suerte de Cabeza de Vaca estaba sentenciada de antemano. Porque si antes había demostrado una voluntad férrea para sobrevivir, era débil de carácter para enfrentarse a todo un colectivo, y teme tomar graves decisiones, como las que correspondían a tales circunstancias. En el Paraguay, Cabeza de Vaca se muestra irresoluto, dubitativo, lo que va debilitando la imagen de poder con que llegó. El resultado final será una rebelión, rebelión casi palaciega. Es apresado y posteriormente enviado a España7. En el interin, en el breve tiempo que estuvo al frente de la gobernación, hay que destacar la famosa jornada descubridora colonizadora hasta las fuentes del Río Paraguay, importantísima, por las noticias que suministra sobre el territorio indígena de los pueblos sudamericanos8. El final de Cabeza de Vaca, sus últimos años, no fueron precisamente felices. El Consejo de Indias, ante la multitud de pruebas presentadas por los rebeldes, no tuvo más remedio que condenarle a ocho años, que pasó en la cárcel de la Corte, y fue despojado por tanto de la Gobernación. Que esos ocho años los pasó en Madrid lo atestigua el propio Cabeza de Vaca, al final de sus Comentarios, mientras se ha escrito que fue trasladado a Africa, donde estuvo confinado todo ese tiempo. Todos los amigos y valedores, posiblemente se moverían para revocar la sentencia, logrando que al fin del cumplimiento de la misma se le nombrase Juez del Tribunal Supremo de Sevilla, lo que no deja de ser paradójico. Se cree que falleció en dicha ciudad en 1564

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