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Desarrollo


CAPÍTULO XVII De diversas fuentes y manantiales Como en otras partes del mundo, así en las Indias hay gran diversidad de manantiales, y fuentes y ríos, y algunos de propriedades extrañas. En Guancavelica del Pirú, donde están las minas de azogue, hay una fuente que mana agua caliente, y como va manando el agua se va convirtiendo en peña. De esta peña o piedra tienen edificadas cuasi todas las casas de aquel pueblo. Es piedra blanda y suave de cortar, y con hierro la cortan y labran con la facilidad que si fuese madera, y es liviana y durable. De esta agua, si beben hombres o animales, mueren, porque se les congela en el vientre y se hace piedra, y así han muerto algunos caballos. Como se va convirtiendo en piedra, el agua que va manando tapa el camino a la demás, y así es forzoso mudar la corriente, por lo cual mana por diversas partes como va creciendo la peña. En la punta o cabo de Santa Elena hay un manantial o fuente de un betún, que en el Pirú llaman copey. Debe de ser a este modo lo que la Escritura refiere de aquel valle silvestre donde se hallaban pozos de betún. Aprovéchanse los marineros de aquella fuente o pozo de copey, para brear las jarcias y aparejos, porque les sirve como la pez y brea de España para aquel efecto. Viniendo navegando para la Nueva España por la costa del Pirú, me mostró el piloto la isla que llaman de Lobos, donde nace otra fuente o pozo del copey o betún que he dicho, con que así mismo brean las jarcias. Y hay otra fuente o manantial de alquitrán.

Díjome el sobredicho piloto, hombre excelente en su ministerio, que le había acaecido navegando por allí algunas veces estando tan metido a la mar que no había vista de tierra, saber por el olor del copey, donde se hallaba, tan cierto como si hubiera reconocido tierra; tanto es el olor que perpetuamente se esparce de aquel manantial. En los baños que llaman del Inga, hay un canal de agua que sale hirviendo, y junto al otro de agua tan fría como de nieve. Usaba el Inga templar la una con la otra como quería, y es de notar que tan cerca uno de otro haya manantiales de tan contrarias cualidades. Otros innumerables hay, en especial en la provincia de los Charcas, en cuya agua no se puede sufrir tener la mano por espacio de un Ave María, como yo lo vi sobre apuesta. En el Cuzco tienen una heredad, donde mana una fuente de sal, que así como va manando se va tomando sal, y es blanca y buena a maravilla, que si en otras partes fuera, no fuera poca riqueza; allí no lo es por la abundancia que hay de sal. Las aguas que corren en Guayaquil, que es en el Pirú, cuasi debajo de la Equinocial, las tienen por saludables para el mal francés y otros semejantes, y así van allí a cobrar salud de partes muy remotas; dicen ser la causa, que hay por aquella tierra infinita cosa de la raíz que llaman zarzaparrilla, cuya virtud y operación es tan notoria, y que las aguas toman de aquella virtud para sanar. Bilcanota es un cerro que según la opinión de la gente, está en el lugar más alto del Pirú.

Por lo alto está cubierto de nieve y por partes, todo negro como carbón. Salen de él dos manantiales a parte contrarias, que en breve rato se hacen arroyos grandes y poco después ríos muy caudalosos; va el uno al Collao, a la gran laguna de Titicaca, el otro va a los Andes, y es el que llaman Yucay, que juntándose con otros sale a la mar del Norte con excesiva corriente. Este manantial, cuando sale de la peña Bilcanota que he dicho, es de la misma manera que agua de lejía, la color cenicienta, y todo él vaheando un humo de cosa quemada, y así corre largo trecho hasta que la multitud de aguas que entran en él, le apagan aquel fuego y humo que saca de su principio. En la Nueva España vi un manantial como de tinta, algo azul, otro en el Pirú de color rojo como de sangre, por donde le llaman el río Bermejo.

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