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Datos principales


Desarrollo


De cómo habiendo el capitán Pedro Fernández de Quirós salido del puerto del Callao con su armada, fue navegando por la costa del Perú, y la instrucción que dio a los demás pilotos y gente de mar y guerra para que supiesen cómo se habían de gobernar Comenzando a salir del puerto del Callao, fueron puestas las proas de las tres naves a donde estaba puesto el tema. íbase poniendo el sol. La almiranta pidió el nombre. Fuele dado el nombre de San Pedro, patrón de la misma nave y causa. Navegóse con el viento Susueste, tan continuo en aquella costa, a la vuelta del Oes-sudueste, y así como nos íbamos apartando se iba el viento pasando de cuarta en cuarta hasta que hizo Leste franco, a donde por muchos días afijó y sopló suavemente. Parece que aquella alta cordillera del Perú de Norte-Sur impide que no cale el viento Leste, hasta que ya engolfados, se abate el horizonte y se goza de él, que es la brisa ordinaria. El capitán, aquellos tres primeros días, señaló en su carta puntos, y luego le faltó la salud; porque de Lima sacó el cerebro tal, que ni le sufría sol ni sombra tenerle desnudo o cubierto. Sobre este mal le dio un pasmo que le puso en grande aprieto, y según después se entendió, fue curado al revés, y nada de esto bastó para acabarle, pues quien Dios quiere vivirá. Las tres vísperas y días de Navidad, Circuncisión y de los Reyes, fueron celebradas con grande fiesta, y el de la Conversión de San Pablo, el capitán, por no haber podido antes, dio la instrucción siguiente a la gente de su nave y de las otras dos de su armada, por juzgarla muy necesaria.

Instrucción "Pedro Fernández de Quirós, capitán y cabo de los tres navíos de armada que llevo a cargo para descubrir la parte meridional incógnita por Su Majestad, etc. "Por cuanto conviene al servicio de Dios Nuestro Señor y al del Rey de España don Felipe, tercero deste nombre, cuya es la dicha armada, y cuyo vasallo soy, y en cuyo nombre voy al dicho efecto; y conviene al buen gobierno que los capitanes han de tener, reglas que han de guardar, el viaje que han de seguir, y lo demás que han de hacer, si acaso por algún temporal forzoso y otra legítima causa perdieren mi compañía, lleven instrucción y avisos para con ellos procurar todo buen aumento en lo que va a su cargo, se le da a Luis Vaez de Torres, almirante del navío llamado San Pedro, la orden como se sigue: "Encargo mucho al dicho almirante, que procure introducir toda buena disciplina cristiana, política y militar en la gente de su nao. "Y más le encargo, que vele mucho que no se pesie ni reniegue, ni digan ni hagan otras cosas de mal sentir o sonido contra Dios Nuestro Señor, ni contra su Madre Santísima, ni contra los ángeles y santos y cosas divinas o sagradas; y si acaso (lo que Dios no permita) hubiere algunos tan desalmados que se atrevan a semejantes blasfemias, sin disimular los castigará luego severa y rigurosamente como merecieren sus delitos. "Otrosí: Le encargo mucho que no consienta que se juegue a dados, ni naipes en poca ni en mucha cantidad; y si acaso en su navío fueren algunos naipes, o dados (excepto para jugar las tablas), los eche luego a la mar, como cosa tan perjudicial al intento que se lleva; y si el juego de las tablas, damas o perinola causaren porfías, inquietud y revueltas, los echará todos a la mar, para con esto del todo evitar ocasiones tan dañosas.

"Tendrá mucho cuidado que todos los días a las tardes, la gente toda de rodillas delante de una altar a donde estará una imagen de Cristo o de la Virgen María, se rece la salve y las letanías de Nuestra Señora de Loreto; pidiéndole su favor y suplicándole su intercesión para que Dios Nuestro Señor nos guíe y muestre las tierras y gentes que buscamos y nos ayude en todo aquello que con justicia pretendemos, y nos dé tal suceso cual conviene a este negocio, que tan enderezado es a su mayor honra y gloria, y al bien de tantas sus criaturas. "Más le encargo, que vele y del todo evite que no se jure el nombre de Dios en vano, con pena que la persona que incurriere le será quitada la ración de aquel día, y si la hubiere cobrado, será la del día siguiente; y pasarán por la misma pena aquellas personas que le dieren de comer aunque sean sus camaradas: y si el jurador se arrepiente de su culpa, le será perdonado por aquella vez, y por la segunda, tercera o más veces será la pena arbitraria de cepo, o grillos, o dinero para las almas del purgatorio, y esto irremisible. Y porque venga a noticia de todos, se pegará la copia de este capítulo al árbol mayor de la nao. "Otrosí: Será muy vigilante en que no se digan palabras libres, o desacato contra la persona Real ni se hagan contra su servicio: ya los que las dijeren o hicieren, los castigará con rigor brevísimamente; justificando siempre bien la causa desta y de todas especies. "Ansí mismo tendrá cuidado y mucha cuenta, de tratar suave y amorosamente toda la gente de su cargo, y honrar y mantener a cada uno de sus oficiales en el puesto que les tocare, y de hacerles respetar a todos y a cada uno de por sí.

En suma, se desvelará en adquirir aquellos modos y medios que han de ser parte para que su gente concorde y guarde en su trato amor, verdad, fidelidad y lealtad; recordando cuán digno es de estimación el capitán que, sin cuchillo ni otro rigor alguno, gobierna en paz su gente y la conserva. "Encomendará mucho al maestre de su nao, que sea muy vigilante en mirar que los bastimentos no se pudran ni malgasten; y que aquellos de que se tuviere sospecha que se han de corromper los haga gastar primero. "La ración que ha de mandar se dé cada un día, a cada una persona de cuantas fueren en la nao con sueldo o sin sueldo, ha de ser libre y media de bizcocho, una libra de carne, dos onzas de tocino, una de garbanzos, media azumbre de agua para beber y la que bastare para guisar las ollas. Los días de pescado se les dará un tollo, y si fuere grande, la parte, seis onzas de garbanzos, una medida de aceite, otra de vinagre y su pan y agua como en día de carne, y cuando no hubiere tollo, se darán cuatro onzas de queso; y en lo tocante a ventajas, hará lo que le pareciere convenir, mirando siempre mucho tiempo a que mirar y camino que andar. "Será vigilantísimo, así de día como de noche, en ir siguiendo la nao capitana, que va navegando la vía del Oessudueste, hasta subir altura de treinta grados; y si puesta en ellos no hallare tierra, hará su derrota al Noroeste franco hasta bajar a altura de diez grados: y si hasta ponerse en ellos no hallare tierra, navegará al Sudueste hasta subir a veinte grados; y si hasta este punto no hallare tierra, navegará al Noroeste hasta bajar a diez grados y un cuarto; y puesto en ellos navegará al Oeste en demanda de la isla de Santa Cruz, y en ella tomará puerto en la bahía Graciosa, que está a la parte del Norte en altura de diez grados y un tercio, y mil ochocientas y cincuenta leguas de la ciudad de los Reyes, al Sur de un grande y alto volcán que está solo en la mar ocho leguas más o menos de la dicha bahía.

El capitán que primero llegare a este puerto, que está en el remate de la bahía entre un grande manantial de agua y un mediano río bien junto a tierra, su fondo de cuarenta a treinta y cinco brazas, surgirá allí, y esperará allí tres meses a los otros dos navíos, para que estando juntos se tome resolución de lo que se ha de hacer en cumplimiento de lo que Su Majestad manda; y si acaso no se juntaren, el capitán que quisiere salir del puerto levantará una cruz, y al pie de ella o del más cercano árbol, haciendo señal en el tronco para que sea entendido del que llegare después, enterrará una botija tapada la boca con brea y dentro en ella la relación de todo cuanto le hubiere sucedido, y el intento que lleva, y luego irá navegando a la vuelta del Sudueste hasta subir a veinte grados, y de ellos al Noroeste bajará a cuatro, y puesto en ellos irá al Oeste a demandar la Nueva Guinea. Y costeada toda ella, y tomada la razón cuanto más fuere posible, arribará a la ciudad de Manila en la isla de Luzón y Filipinas, altura de catorce grados; y dellas, por la India Oriental, irá a España a dar a Su Majestad la cuenta que espera de todo lo descubierto, en la forma que sigue. "Tendrá cuidado todos los días de pesar el sol y de noche el crucero, o al menos las veces que diere lugar el tiempo, para saber su altura y para señalar punto en la carta, dando los resguardos del abatimiento de la nao por viento, o por corrientes, y por la aguja dará el resguardo de cuarto, o grado que tuviese de variación al Nordeste; y para mejor saberlo cuidará de mascarla por el sol y por las estrellas conocidas, cuando estuvieren en el meridiano.

Y asimismo irá haciendo derrotero de las leguas que cada día anduviere su navío, de los vientos y mudanzas dellos, de los aguaceros, corrientes, pájaros, cardumes de peces, y otras señales que son de tierra, y el paraje donde topare con ellas: asimismo de las islas pobladas y despobladas, que se ha de describir en la carga según longitud, latitud y forma; y si fuere tierra firme será guardada la misma orden en los puertos, puntas, cabos, senos y ensenadas, y de todo lo demás que contiene; escribiendo las señas, y para qué parte está cada cosa, y juntamente los ríos, u otra cualquier parte a donde poderse hacer aguada y leña, y también más los bajos placeres y arrecifes que encontrare: siendo de arena, señalarse han con puntillos de tinta; si fueren de tierra con crucetas. Demás desto el color, talle, faciones y trajes de las gentes que las habitan, de sus comidas, armas, embarcaciones, tratos, señorío, gobierno y culto; y de todo esto y de lo demás que viere hará tal relación, que por si solo la pueda dar copiosa y verdadera al Rey Nuestro Señor en el su Consejo de Estado donde esta causa mandó. "Todos los días llegará a esta capitana a dar, como es costumbre, el buen viaje, y a pedir el nombre; y se le dará, y responderá en la forma que se usa. "Tendrá cuidado al salir y poner el sol, y más veces si le pareciere convenir, hacer subir a los topes a dos hombres para explorar la mar a todas partes del horizonte; y de noche hará que la nao se vele con dobladas centinelas, habiendo una en el bauprés: y la ronda y sobrerronda la hará por su persona, y no pudiendo, la encomendará a otras de quien tenga muy grande satisfacción; y en esto será puntual, y riguroso en castigar a los que estando de guardia se descuidaren, o durmiesen.

Y en lo que es tomar las velas, no haya en esto pereza cuando el tiempo amenaza. "Cuando en la capitana se pusiere una bandera en la gavia mayor, es señal para pedir el punto a los pilotos, hacer junta y acordar lo que convenga. Luego los navíos llegarán a su capitana, para hacer lo que de ella se ordenare. "Si la capitana virase de noche de otra vuelta, tirará una pieza; y si avisare de vista de tierra y de bajíos, tirará dos piezas. Lo mismo harán los otros dos navíos; y todos tres se responderán para entenderse. "Si de día le sucediere alguna cosa que necesite, avise de ello poniendo una bandera en el medio de la jarcia, de modo que pueda ser vista por los otros dos navíos, que luego se llegarán a saber la necesidad que tiene y a remediarla; y si este caso fuere de noche, hará dos lumbres, sin la del farol, para aviso que pide el socorro, que luego se le dará. "Tendrá mucha cuenta con el fogón, y con que no vaya vela encendida, ni otro fuego abajo de cubiertas, si no fuere dentro de una linterna y con un hombre que la lleve y otro de guarda que la vele. Y le encargo que no reserve de esta deuda y de todas a ninguna persona de cuantas fueren en la nao como sean capaces. "Tendrá mucho cuidado de que no se malgastase la cuerda, pólvora y balas, y mucha cuenta con los gastos y consumos de toda Hacienda Real, para que en esto no haya fraude alguno. "Si navegare con mar y viento y se hallare de golpe sin los dos, si fuere de noche, reparo y sonda y buena guardia, porque suele ser por interposición de cercana tierra.

"Si hallare embates o bahajes de viento fuera del que va en las velas, o el navío alzare la popa y proa como que le dan de rempujones, si fuere de noche, breve la sonda, porque suele ser muy cerca de tierra o de bajíos, a donde quiebra la mar y vuelve la resaca atrás. "Si estando el cielo claro, el sol, luna y estrellas saliere, o se pusiesen más altas que el horizonte, por ser señal cierta de tierra, si fuese de noche reparo y sonda, y de día demandarla. "Si a su camino tuviere nublados espesos que no corran ni se deshagan, o una ceja fija, o cerrazón ahumada, si fuere de noche, reparo, sonda y buena guarda, que suele ser sobre tierra. "Si hacia donde navega viere unos fuciles muertos y de poca lumbre, u oyere algunos truenos roncos o viere unos pequeños y a menudo chubazos, si fuere de noche, reparo y sonda, porque suele ser señal de cayos, o de islas pequeñas o de bajos coronados; y si los relámpagos fueren encendidos y apresurados con recios truenos, si fuere de noche, lo mismo de reparo y sonda y buena guarda, y de día procurarla. "Si a pesar del viento que llevare vinieren de alguna otra parte unos refregones secos, o con agua o con granizo, señal de tierra cerca, y si menudearen, señal de más cerca; siendo de noche, reparo, para de día buscarla. "Si hallare la mar engrasada, o en ella hojas de árboles, pajas, yerbas, maderos, ramas, cocos, palmas, y las otras cosas que el agua saca de playas, y los ríos le traen con avenidas, es señal de tierra cerca hacia la parte a donde el presente cursa el viento, o ha cursado, o las corrientes las trajeron, o las traen; y en caso tal, el paraje puede mejor avisar de lo que tiene de hacer, sino deja tierra atrás de hacia el viento que lleva.

"Si hallare corrientes, es mejor cuanto mayores, con cardumes de peces menudos que suelen hervir sobre el agua o manchas de camarones, culebras, lobos marinos, tortugas, muchas aguas malas, alfurrezas y carabelas juntas, o el agua sin su pureza revuelta como compulo, o algunos pájaros de tierra que suelen della desgarrar, cuidado como en lo demás, por ser muy cerca de tierra. "Si topare bandadas de muchos pájaros marinos, como lo son garajaos blancos o negros, rabiahorcados, ha de mirar a la tarde para qué parte van volando, y de dónde vienen de mañana; advirtiendo que si se recogen temprano y vuelven tarde, que tienen lejos la tierra, y si se recogen tarde y vuelven temprano, que la tierra está más cerca, y que si no los viese recoger y de noche los viese graznar, y al amanecer están a vista que en caso tal, o la tierra está muy cerca o que duermen en la mar; con advertencia que casi siempre habitan pájaros en islas o placeladas, por ser allí muy cerca su pesquería, a cuya causa es mas debida su vigilancia por no dar en sus bajíos, o en ellas. "Si los pájaros que encontrare fuesen piqueros, patos, gaviotas, gallaretes, estopegados, tiñosas, gavilanes, alcatraces, flamencos, siloricos, señal de tierra más cerca; y si sólo fueren pardelas, no dará tanto cuidado por hallarse estos pájaros en los mayores de los golfos, y lo mismo rabos-de-junco, que suelen volar cuanto quieren. Mas si todas las castas de pájaros o parte de ellas andasen juntos, es señal más cerca de tierra; advirtiendo que unos de esos pájaros suelen andar desgarrados y buscando tierra de una y de otra vuelta.

"Si hallaren en la mar manchas de agua parda, señal de peñascos entre aguados; si fuere blanca, señal de poco fondo de arenas; si fuere negra, señal de lama; si colorada, señal de barro; si verde, señal que el fondo es de yerbas. En suma, si el agua fuere de otra color, fuera del ordinario que tiene el mar de mucho fondo, que es azul obscuro, le dará el verlo así el debido cuidado, y mucho más cuando de noche se oyere roncar, sonar y hervir la mar un poco o mucho más que el ordinario; por ser todas las dichas señales que obligan a grandes vigilias y sonda, que son dos cosas de que más se ha de cuidar y se ha de usar, y las que más han de importar a la seguridad del viaje. Siendo principal aviso que aunque todas las dihas señales suelen ser de tierra y de bajíos, que también los pájaros tienen alas, y que duermen cuando quieren en la mar, y que los peces están en su elemento, y los vientos, truenos y relámpagos y nublados vuelan todos por el aire, y que sólo en Dios se ha de poner la confianza, pues sólo Dios es el que sabe y el que puede guiarle y salvarle su persona, gente y nave. "Después de surtos en algún puerto, sea aviso que se mire recatadamente, así de día como de noche, que los indios son muy grandes nadadores y buzos, y pueden acuñar los timones, cortar las amarras, y se debe temer pegarán fuego a las naos; a cuya causa será bueno que en las partes sospechosas se haga guarda de noche a las boyas en la barca, o a lo menos que las visiten muchas veces.

"Aviso que no deje entrar en su navío a tantos indios que se puedan alzar con él, o, cuando poco, suceda de esto un grande daño así a nosotros como a ellos, que no conocen nuestras armas, con que se dará principio a guerra y nunca se haga paz fiel. "Aviso que siendo fuerza salir a tierra, sea de día, y jamás de noche; y que la parte sea rasa y sin monte, o a lo menos el mejor puesto que se pueda hallar; llevando perros delante para descubrir emboscadas, las armas prestas, marchando juntos y en orden, y en los pasos ocasionados, antes de entrar en ellos se haga alto y se acuerde lo que pareciere con venir: advirtiendo bien que los indios suelen estar detrás de troncos o peñascos, o en el suelo tendidos, aunque sea en campo raso, cubiertos con sólo yerbas. "Aviso que si posible fuere, antes de nuestra gente salir a tierra, se queden en el navío caciques u otros indios que parecieren de más cuenta como por prendas; y que a éstos se les haga buen tratamiento y se les den cosas de las nuestras a que más se inclinaren: y esto mismo se haga en tierra cuando ellos buscan trato y nuestra conversación y el rescate lo haga un nuestro, dándoles siempre a entender que las cosas que les dan son todas de mucha estima, como realmente lo son para ellos, y esto porque no estimen las suyas en mucho y en poco las nuestras. "Informarse ha de los indios si tienen cerca otras islas o grandes tierras, o si es firme la en que están, si tienen gente, y de qué colores, si comen carne humana, si son amigos, o tienen guerra.

Mostrarles ha oro en polvo o en pepitas, o en joyas, plata labrada, por labrar, y en metales, toda suerte de perlas, de especerías y sal, para saber si comen estos géneros; y si les dieren nombre escribirlos, y preguntarles en qué parte se hallan las dichas cosas, y cómo se llaman aquellas tierras. Lo que dieren, mostrarse agradecidos a ello; y a lo que preguntaren por señas, procurar dárselo a entender. "Aviso que no se haga poca cuenta de los indios, porque son maniprestos y corredores, y cuando a su parecer ven la suya, conócenla bien y ejecútanla mejor; a lo menos la intentan, de que se siguen daños de parte a parte, que es lo que se debe excusar. "Aviso que no se dejen guiar de los indios sin ir con grande recato; que jamás se fíen ni crean de ellos en ninguna ocasión de muchas ni pocas muestras de amistad, porque suelen empuyar los caminos, hacer cuevas cubiertas con yerbas y tierra. Pueden llevarlos derechos a donde estén sus trampas armadas, o emboscadas hechas, o con otro mal intento apartarlos de las barcas, o playas, o campos, y entrarlos la tierra adentro, o en los montes, y hacer el mal que pudieren. Lleven siempre sus cañutos abiertos por ambos cabos a donde vaya la cuerda encendida, porque no se apague cuando llueva. "Aviso que jamás se mezclen con los indios, ni los dejen juntar consigo, por el peligro a que se ponen de que tres o cuatro de ellos a señal dada arremetan y se aferren con uno y con todos los nuestros, y hacer a salvo la suerte que ellos quisieren.

"Aviso que las veces que se vieren con los indios, si pudiera ser, sea siempre en parte clara, apartados buen espacio de ellos, y que el caudillo, u otro por su mandado, estando en medio de unos y otros, concierte con ellos lo que quisieren, o de lo que pidieren; y siempre con cuidado se procure el seguro de las espaldas, sin dejarse cercar de ellos ni jamás volver el rostro, sino todos en un cuerpo: y cuando obligados, en cerco espaldas con espaldas y rodeleros delante, para estar todos más fuertes y seguros. "Aviso que si se hubieren de embarcar de retirada por ser así necesario, o en presencia y aun en ausencia, la mitad de los arcabuceros y rodeleros hagan rostro a los indios, y guarda a la otra mitad de los nuestros para embarcarse a salvo: y con presteza los embarcados, cuerdas caladas, harán desde la barca la misma guarda a los quedados en tierra hasta que todos se embarquen; porque si van de tropel, corren peligro de flechas, pedradas, dardos y lanzas, que son las armas de los indios. "Aviso que jamás quiten a los indios cosa que traigan consigo o las que tienen en sus casas, aunque sea oro, plata, perlas y otra cualquier cosa de estima, ni entiendan nuestra cudicia; mas antes les den de las nuestras, mostrándose muy liberales, y juntamente les siembren y enseñen a sembrar maíz, frisoles, sapallos, algodón, y todas las otras semillas y legumbres más provechosas; y todas las veces que hubiere ocasión las haga sembrar a su gente aunque sea en islas disiertas: y si en ellas hubiere disposición, haga echar conejos, cabras y puercos, pues será ganando tiempo enriquecer aquellas tierras perdidas, por lo que puede suceder navegando después por ellas y para provisión de las pobladas.

"Aviso que no se ceben en las cosas que los indios presentan de comida o lo que fuere, porque de intento saben hacer mucho desto; a cuya causa no embaracen las manos ni dellas quiten las armas, ni de los indios los ojos: en cualquier caso que sea, será este punto y el no se dividir, muy bien guardados; y el uno o dos nuestros hagan siempre guarda a todo velando la parte que más sospecha tenga. "Aviso que se guarden de veneno echado en agua, o dado en comida, y que las yerbas y frutas no las coman sin las conocer primero o verlas comidas de pájaros o de monos. "Aviso que en los puertos donde hubieren de asistir jamás maltraten indio alguno, ni lo prendan, si no fuere para volverlo a soltar vestido y acariciado; ni menos quiebren paz ni palabra que les hayan dado, ni les corten árbol frutal, ni talen sus sementeras, ni les quemen sus casas, piraguas, canoas u otras embarcaciones, por ser todas estas cosas de gran dolor para ellos por lo caro que les cuestan de obrar por falta de herramientas; a cuya causa procuran luego la venganza, retiran luego las comidas: en suma, se pierde todo lo que dellos se pretende. Si fuere necesario, les dará a entender el mal que con arcabuces, espadas y otras de nuestras armas les pueden hacer, y no hacen; y esto a fin de refrenarlos. "Sea aviso que los indios por dos razones pueden dar falsas noticias en materia de tierras, gentes y riquezas, que es lo por que más preguntamos y ven que buscamos. La primera porque nos vayamos; la segunda porque nos despeñemos, en venganza de algún mal que se les haya hecho; y cuando al parecer convenga seguir alguna destas noticias por tierra o por mar, se llevarán los mismos indios que las han dado, por asegurar este punto.

"Aviso que los gritos y alaridos de los indios en sus juntas, ni el estruendo de sus muchos instrumentos de guerra, no han de ser parte para ser temidos de los nuestros, ni menos para ser despreciados los indios; y que en los lances forzosos se ha de probar primero si disparando por alto, con bala o sin ella, o haciendo otras diligencias acomodadas al tiempo, los hacen huir o parar. "Sea aviso principalísimo que cuando se buscare agua, leña, o comida, sea llevando en las barcas cantidad de gente armada para amedrentar a los indios, y en partes que prometan no venir a rompimiento con ellos; y si procuraren impedirlo, no siendo muchas las necesidades de lo buscado, se vuelvan a la nao a esperar mejores ocasiones; y siendo la necesidad grande, llevar más gente para guardar de los que han de hacer la provisión. Finalmente, jamás se pongan a peligro de ofender a los indios, o ser ofendidos dellos. El trato para con ellos sea como de padres a hijos, y se han de guardar dellos como si fueran enemigos conocidos; nuestra parte sea siempre la justificada, sana la intención, desnudo el celo, para que Dios nos ayude como hace a todo lo bueno. "Sea notorio a todas las personas que van a este descubrimiento, el como Su Santidad de Clemente octavo a mi humilde petición, les tiene concedido que si Nuestro Señor fuese servido llevarlos desta vida a la otra, que a la hora de la muerte, si no pudieren confesar y comulgar, estando contritos nombraren con devoción con la boca o con el corazón el Santísimo nombre de Jesús, indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados.

El breve desta gracia tengo en mi poder. "Si alguna persona cayese enferma, confiese luego y haga su testamento. Si muriese, mandará que el maestre con el escribano hagan el inventario de los bienes que tomará a su cargo para que sean cumplidas las mandas del difunto. Si no testare, se hará la misma diligencia de inventario y guarda de bienes. "Todo lo cual guardará y hará cumplir sin exceder dello en cosa alguna, si no fuere muy obligado del tiempo. En caso tal, pareciéndole convenir mudar de lo referido, tomará consejo con su maestre y piloto, y los demás oficiales y personas de cuenta, y con el parecer de todos ellos firmados de sus nombres hará y seguirá lo acordado, siendo todo encaminado a más servicio de Dios y de Su Majestad. Dada en el navío de San Pedro y San Pablo, capitana del dicho descubrimiento en este golfo de Loreto, navegando a la vuelta del Oes-sudueste, altura diez y nueve grados, a ocho de enero de mil seiscientos y seis años."

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