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Desarrollo


Capítulo nueue De la rrespuesta que truxo el mensajero Atenpanecatl al rrey Ytzcoatl y al senado mexicano y lo que determinaron de hazer de esto Llegado a Mexico Tenuchtitlan, el mensajero que abía ydo con enbaxada a los tepanecas azcapuçalcas, estando en prezençia del senado mexicano y delante del rrey Ytzcoatl, dixo Atenpanecatl Tlacaeleltzin que, después de auer dado su baxada al rrey y a todos los tepanecas, rrespondió el rrey, "díxome: "Oydme, Atenpanecatl, prençipal mexicano, ya os tengo oydo ura baxada. ¿Qué queréis haga?, que no seré poderoso para estorbar el propósito començado de los tepanecas de susçeder guerra con los mexicanos. Por eso bolueos, mexicano Atenpanecatl, dalde esta rrespuesta a Ytzcoatl, uro rrey, y a uro senado mexicano". Y esta es la rrespuesta me dio". Hecho cabildo y junta, los mexicanos dixeron: "Señores mexicanos, ¿qué es la causa que bosotros no queréis bamos 9v en poder y suxeçión y dominio de los tepanecas en Azcapuçalco? ¿No os da lástima, dolor, conpasión tanta criatura, niños, biexos, biexas que podrán por ura causa padesçer si adelante ba este yntento de los tepanecas, pues sabéis son muchos, sin número, que hasta los montes están poblados de ellos? Nosotros para ellos es como dezir diez contra uno, alliende estar fortalesçidos sus casas, tierras, montes y basallos. Pues bosotros, que en nosotros no tenemos alguna defensa de çerro, peñol o cueba a donde se metan estas pobres mugeres y niños y biexos, sino presentes a las manos de nros enemigos los tepanecas".

E a esto rrespondió el prençipal Atenpanecatl, mensajero que fue, les dixo y propuso: "Sea pues así, señores y hermanos mexicanos prençipales. ¿Qué es la rresoluçión de no querer bosotros bamos Azcapuçalco? Sastifagamos con uro último paresçer y determinada boluntad la pretençión ura". Rrespondieron los prencipales balerosos adelantados de todos ellos en esta manera: "Señores y hermanos mexicanos, nosotros los prençipales dezimos que luego y cada y quando que fuere apellidado la guerra con nosotros, nosotros començemos y tomemos nras armas, arcos, flechas, rrodelas, dardos, y con esto dexaremos en manos de extraños nra rrepública, y de esta manera no perderemos punto de nro onor, sino haziendo todo lo que en nosotros es posible". Rrespondieron los otros mexicanos con baleroso ánymo: "Sea mucho de norabuena y sea de suerte que podamos con los tepanecas tanta sunma son ellos". Los primeros mexicanos, abiendo oydo esto, rrespondieron, dixéronles a los mexicanos se abenturauan a la guerra, diziendo: "Sea esta la manera, que, no pudiendo preualesçer ni defenderos todos de los tepanecas, y biniéremos a diminuçion y pérdida con daño de nras mugeres, hijos y padres biexos, que bengança de uro atreuimyento y dexarnos en manos de nros enemigos, estaréis a la cruel muerte que os mandaremos dar a todos por ello, y tal muerte que sea espantosa". Rrespondieron los mexicanos balerosos: "¿Qué es o quál será la muerte?, que emos de pasar por ella".

Dixeron los biexos: "A de ser la muerte seréis aspados los cuerpos con texas como de almohaças y luego de muertos os emos de comer uras carnes, porque quando benimos y salimos de nras tierras no trujimos deudos ni parientes, sino muy diferentes los unos de los otros". Rreplicando los mançebos balerosos mexicanos, hijos de prençipales, dixeron: "Sea norabuena, mexicanos. Dezimos que en no saliendo con nro yntento y boluntad de abentajarnos en armas con los tepanecas, que nos abéis de texar con texas nras carnes y comer ntras carnes, e que en nosotros no tenéis nengún parentezco, ny bosotros ayuda ninguna nos daréis para huirnos a otros partes deste 10r tribunal mexicano. Sea, pues, norabuena dada esa buestra sentençia contra nosotros. Asimismo dezimos que si tenemos tanta bentura y salimos con nra enpresa y suxetamos a yugo a los tepanecas, bosotros xamás seréis tenidos por prençipales, sino por maçehuales, basallos nuestros y de nra rrepública mexicana". Tornaron a rreplicar los biexos en esta manera: "Mirá, hijos y sobrinos nros, si preualesçéis y suxetáis a los tepanecas, será y es nra boluntad que el barón que más fuere y baliere las guerras, en premio les conçedemos que de nras hijas y nietas y sobrinas, al que meresçiere, conforme a su balor y balentía, tenga em su casa dos o tres o quatro mugeres suyas, y si mucho se abentajare y hiziere por su persona, este tal y los fueren a ello tengan asimismo çinco, seys, ocho, diez mugeres suyas, como las pueda sustentar.

Tanbién dezimos los tales barones esforçados batalla que preualesçieren con balerosos ánimos y ganaren las guerras esclauos abidos en buena guerra, a estos tales los lleuaremos y cargaremos a los tales a cuestas en cacaxtles sus armas, y asimismo lleuaremos cargado uros matalotaxes de bizcochos, frisol molido, pinol y lo demás pertenesçiente al sustento humano las tales guerras. Y benidos a nra rrepública mexicana, os resçibiremos con ponpas funerales de fiestas, rregozijos y os daremos aguamanos y seruiremos en buestras mesas en el comer, barreremos uras casas, seremos uros despenseros, mayordomos, y yremos a los mandados, y seremos uros baxadores en qualesquiera partes, lugares que nos biáredes. Y esta promesa y partido proponemos a todas nras fuerças posibles". Habló otra bez el Atenpanecatl, prençipal mensajero, díxoles: "Señores y hermanos mexicanos, todo lo tratado y rresolto aquí está muy bien do. Tengo de boluer otra bez al pueblo de tepanecas en Azcapuçalco con esta baxada. Aguardadme a lo que rresponden".

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