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Datos principales


Desarrollo


Capítulo 51 Trata en este capítulo del rresçibimiento se le hizo al rrey Axayaca en Mexico Tenuchititlan y como çelebraron el sacrifiçio de Huitzilopochtli Por el alegría del bençimiento de los enemigos matlatzincas, entendida la enbaxada, Çihuacoatl Tlacaelel, aunque herido el rrey, mandó se le hiziese muy gran rresçibimiento y se entoldase y hiziesen arcos grandes enrramados y senbrasen de laureles el suelo desde Chapultepec hasta Tenuchtitlan y luego que diesen abiso a los tlamacazques (saçerdotes) se subiesen la casa y torre de Huitzilopochtli y golpeasen rrezio las bozinas y atabales y caracoles rresonasen con grandes sonidos. Y así, abisados todos, fueron los muy biexos prençipales a rresçibir Axayaca dándole beçoleras de oro y orexeras muy rricas y matemecatl, manera de manípulas con se çelebra agora el culto diuino, estos eran de cuero dorado colgando canpanillas de oro y en anbos, abaxo de la pantorrilla, unos collares anchas para las gargantas de los pies, colgando canpanillas de oro, llamados tecuecuextli, preçiadas mantas y pañetes (teocuitla maxtlatl), cotaras de cuero de tigueres, mucha fina rrosa, y la comida a la puerta de Chapultepec, staua çercado de carrizo y muy rricos perfumaderos, yetl, cacao y de todo género de frutas de diuersas partes benidas. Llegados allí, le saludaron dándole loores de la bitoria que el tetzahuitl Huitzilopochtli, diziéndole: "Señor que fuistes y rresçibistes a los ynmortales dioses y al sol, ayre, noche que sobre nosotros biene, que es el Xiuhpilli, señor de los tiempos y berano", con otras muchas oraçiones; y que, pues le trujo Huitzilopochtli a su casa y patria de Mexico Tenuchtitlan, que "an estado en lágrimas uros leales basallos, la gente mexicana, por ura rreal persona".

Rrespondióles agradeçiéndoles el presente y el trauajo y luego binieron los prençipales de Cuyuacan al buen rreçibimiento de su buena benida, llegada, con tan balerosa bitoria. Tras ellos llegaron los prençipales de Tacuba y en pos de ellos binieron los de los pueblos de Tzaucyuca y Chichicuauhtla y Huitzitzilapan, y como monteros y naturales de los montes, trujeron sus presentes de tigueres, leones, lobos, onças (ocotochtli), lobos pardos, cuetlachcoyotl, rraposas coyotes llamados, benados, liebres, conexos, todos biuos y enjaulados. Y llegado a Mexico Tenuchtitlan, era tan grande el rruido de los caracoles que rresonauan 64r los saçerdotes por todos los templos que no se oyan. Y le toparon los mexicanos biexos en Maçatzintamalco, la huerta fue después acá del Marqués del Balle. Se pusieron en dos rringleras, de trecho en trecho sonbreras y buyos cubiertos de rrosas. Abiéndole dicho su oraçión del rresçibimiento en nombre de todo el senado mexicano, de los biexos prençipales cuauhhuehuetque, todos con sus calabaçillos de piçiete, armados con ychcahuipiles, rrodelas, macanas y detrás del colodrillo trançados todos los cauellos con cueros colorados. Y con esta orden caminaron hasta Mexico Tenuchtitlan. Fue derecho a humillarse y a hazerle rreuerençia a Huitzilopochtli su templo y luego le hizo sacrifiçio el Axayaca, se punçó las orejas y los molledos, muslos, piernas, y de su propia sangre untó los pies del ydolo y le sahumó con un ynçensario o braserillo.

Hecho esto, todos los presos binieron, tuluqueños, hizieron rreberençia y se echaron a los pies del ydolo Huitzilopochtli y luego los esclauos rrodearon la gran piedra y luego fueron y se yncaron de rrodillas al brasero llaman cuauhxicalli y besaron la tierra todos. Hecho esto, se baxaron todos por su orden y fueron al templo y palaçio de el rrey con mucha música de caracoles (tecteçiztli), y atanbores de mucho plazer y alegría. Y después de le aber saludado Çihuacoatl Tlacaelel y descansado, otro día díxole al rrey Axayaca: "Señor y hijo, es onrra y gloria de los rreyes, uro esclauo ganado en justa guerra hagáis sacrifiçio y ofrenda dél, y sea que estrenemos el tiangues, templo y cu de Tlatelulco en nombre de Huitzilopochtli, nro buen señor y dios, pues para el efecto dexastes el cu del tiangues y mercado de Tlatelulco". Fue de ello muy contento Axayaca y hizo llamar a Petlacalcatl, su mayordomo mayor, díxole: "Traedme mis armas y dibisa del tiguere y águila y macana dorada de nauajas". Y traído, las bistieron al preso esclauo de Axayaca y luego le dieron muy bien de comer y beuer. Y con esto haze el Çihuacoatl otro parlamento satisfaçión de su bexez, bee que de mano de este rrey Axayaca haze sacrifiçio a su dios fin de sus días y comiença de llorar y Axayaca a le consolar con muy amorosas palabras. Y en este término llegó el rrey Neçahualcoyutzin de Aculhuacan y presentó Axayaca un amoxqueador grande de preçiada plumería (heccaçehuazquetzalli) y en medio un sol de oro fino y alrrededor del sol mucha piedra rriquísima de esmeraldas y rrubíes, y una trançadera de cabellos dorada con plumería rrica, y luego le explicó la oraçióm del buen susçeso de la guerra de Matlatzinco, y que bien paresçía, demostrua benir de la sangre y linaxe de Acamapichtli, su bisabuelo, y abuelo Huitzilihuitl, y su tío Ytzcoatl, y padre Monteçuma, que agora meresçen más gloria por les aber salçado su onrra y fama 64v a tan balerosos rreyes como fueron.

Y tras dél bino el rrey de Tacuba, Totoquihuaztli, y después de auerle hecho su oraçión del parabién de buen susçeso de la guerra de los toloqueños, le ofresçió una trançadera de preciada plumería con una beçolera de oro y orejera de color colorado, cotaras de cuero de tiguere, una manta preçiada azul de rred, anchos los lazos y en cada ñudo de lazo una pequeña piedra sotilmente labrada. Axayaca, bisto los rricos presentes, les rrindió las gracias y en rreconpensa les dio mantas rricas y trançaderas doradas y beçoleras, orejeras y cotaras doradas. Y con esto, les dixeron que para un día señalado abían de benir todos para çelebrar el brazero nueuo hecho, cuauhxicalli, del templo de Huitzilopochtli, y de los esclauos abidos de Matlatzinco. Y despedidos, fuéronse. Bino luego el señor de Tenançingo, Teçoçomoctli, y hecho su oraçión, ofresçió una manta muy rrica y unos pañetes (maxtlatl), todo de huitziltlachihualli, de plumas muy menudas del quetzalhuitzitzil (sinzones), páxaros muy pequeños, rrelunbrantes, que paresçían de oro y hazían muchas aguas. Y luego le dixeron: "Señor, son benidos uros basallos los de Tenançingo y traen los esclauos quee nos mandastes prendiésemos la batalla de Matlatzinco", de que se holgaron mucho el Axayaca y Çihuacoatl y mandaron benir a todos sus mayordomos. Benidos todos, les mandó que tomasen aquellos hijos del sol, los cautiuos, y los tubiesen en mucha guarda y que no peligrasen e les diesen de comer muy bien.

Y hecho esto, dixo Axayaca a Çihuacoatl Tlailotlac: "Señor y padre mío, parésçeme que es llegada la fiesta llamamos tlacaxipehualiztli, la fiesta del año del desollamiento de las gentes. Conbiene que se çelebre con gran solenidad y para que se publique y benga a notiçia de todos los rreyes comarcanos y basallos de Huitzilopochtli que es el temalacatl nueuo y se le estrene su templo a al tetzahuitl Huitzilopochtli". Rrespondió a esto Çihuacoatl, díxole: "Rrey y señor mançebo, es menester bengan los basallos nuebos de la Gran Mar de la costa del Mar Oçéano a esta obidiençia y llamamiento, y si no quisieren benir será ocasión los tornemos a conquistar y aun a destruir y hazer con ellos sacrifiçio, son los çenpoaltecas y quihuiztecas, que son dos pueblos grandes". Dixo Axayaca: "Bos dezís muy bien, porque no y ygnoren de no ser abisados primero. E yrán nuestros mensajeros primero a ello". E dixo Axayacatl: "Llamen a los prençipales Atenpanecatl y Mexicatl Teuctli". Oyda la baxada, tomaron su camino. Llegados a Quiahuiztlan y a Çempoalla, explicaron su baxada de parte de Axayacatl, rrey, y de Çihuacotal Tlailotlac teuctli, con mucha rreuerencia, a los dos señores Tlehuitzillin; dixéronles: "Sabréis, señores", 65r después de aberles saludado, "como el rrey Axayaca dize que es llegada la gran fiesta de Tlatlauhquitezcatl (el Colorado espexo), porque delante dellos emos de çelebrar esta gran fiesta, para que bean la manera della, y que os aguardan, y para que bengan a hazer umillaçión y basallaxe del tetzahuitl Huitzilopochtli". Rrespondieron los prençipales y señores que besauan las rreales manos del rrey Axayacatl y que luego yrían. Hizieron aposentar muy bien a los mensajeros y dalles cumplidamente lo nesçesario hasta la partida.

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