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Desarrollo


Apéndiz del Cuarto Libro, en romance; y es una apología en defensión de la verdad que en él se contiene Porque algunos se han engañado, y aun todavía dura el engaño cerca de ciertas cuentas que estos naturales usavan antiguamente, tengo por cosa provechosa poner aquí la declaración de tres maneras de cuentas que usavan, y aún en algunas partes las usan. Es la primera cuenta la división del año por sus meses. Es el caso que ellos repartían el año en deziocho partes, y a cada parte le davan veinte días. Estos se poeden llamar meses; de manera que su año tenía deziocho meses, los cuales contienen trezientos y setenta días, y los cinco que sobran para ser año cumplido no entran en cuenta, sino llamávanlos "días baldíos" y "aziagos" porque a ningún dios eran dedicados. El fin a que endereçavan esta división es que cada mes o cada veinte días los dedicavan a un dios, y en ellos le hazían fiestas y sacrificios, exceto que en dos meses hazían fiesta a cuatro dioses, dedicando diez días al uno y otros diez al otro. Y ansí con ser los meses deziocho, las fiestas que celebravan en ellos eran veinte. Esta cuenta se llama calendario, donde todos los días del año se dedican a los dioses, excepto los cinco que, como está dicho, los tenían baldíos y aziagos. Esta cuenta, que es calendario que estos naturales tenían de tiempo sin memoria, no tiene que hazer con las otras dos cuentas que luego se dirán. La segunda cuenta que estos naturales usavan se llama cuenta de los años, porque contavan cierto número de años por la forma que se sigue.

Tenían cuatro caracteres puestos en cuatro partes en respecto de un círculo redondo. Al uno de estos caracteres llamavan ce ácatl, que quiere dezir "una caña"; este carácter era como una caña verde pintada, y en respecto del círculo estava hazia el oriente. Al segundo carácter llamavan ce técpatl, que quiere dezir "un pedernal" hecho a manera de hierro de lança, tiñido la mitad de él con sangre; éste estava puesto hazia la parte del septentrión en respecto del círculo. El tercero carácter era una casa pintada que ellos llaman ce calli; está puesta hazia la parte del occidente en respecto al círculo. El cuarto carácter es la semejança de un conejo que ellos llaman ce tochtli; está puesto hazia la parte del mediodía en respecto del círculo. Contavan por estos caracteres cincuenta y dos años, dando a cada uno de los caracteres treze años. Y contavan de esta manera: ce ácatl, ume técpatl, ei calli, naui tochtli, y ansí dando bueltas por estos caracteres hasta que en cada uno se cumpliessen treze años, los cuales todos juntos son cuatro vezes treze, que hazen cincuenta y dos años. El fin o intención de esta cuenta es renovar cada cincuenta y dos años el pacto o concierto o juramento de servir a los ídolos, porque en el fin de los cincuenta y dos años hazían una muy solemne fiesta, y sacavan fuego nuevo, y apagavan todo lo viejo, y tomavan todas las provincias de esta Nueva España fuego nuevo. Entonce renovavan todas las estatuas de los ídolos y todas sus alhajas, y el propósito de servirlos otros cincuenta y dos años, y también tenían profecía o oráculo del demonio que en uno de estos períodos se havía de acabar el mundo.

La tercera cuenta que estos naturales usavan era el arte para adivinar la fortuna o ventura que tendrían los que nacían, hombres y mugeres. Era de esta manera: que tenían veinte caracteres; al primero llamavan cipactli, el segundo écatl, el tercero calli, el cuarto cuetzpali; el quinto cóatl, etc., hasta veinte, como está pintado en la figura que está al fin de este apéndiz (ver láminas I-II). Dezían que cada uno de estos caracteres reinava treze días, que todos juntos son dozientos y setenta días. Algunos dizen que estos treze días son semanas del mes, y no es ansí, sino número de días en que reina el signo o carácter. Las semanas de los meses son cinco días, y ansí hay en cada mes cuatro semanas. Y los tiánquez o mercados por este número de días se señala o solían señalarse, que de cinco en cinco días echavan los mercados o ferias; y ansí no tenían semana sino quintana. Ya agora en muchas partes echan los mercados o ferias por nuestra semana, de siete en siete días. En esta cuenta adivinatoria y no lícita entrepónense los caracteres de la cuenta de los años, conviene a saber, aquellos cuatro caracteres de que arriba se hizo mención, que es caña, pedernal, casa, conejo, por donde contavan la hebdómada de sus años, que son cincuenta y dos. Esta cuenta, muy perjudicial y muy supersticiosa y muy nena de idolatría, como parece en este Libro Cuarto, algunos la alaban mucho, diziendo que era muy ingeniosa y que ninguna mácula tenía. Esto dixeron por no entender a qué fin se endereza esta cuenta, el cual es muy malo, idolátrico.

De poco entendieron la muchedumbre de supersticiones y fiestas y sacrificios idolátricos que en ella se contienen, y llamaron a esta cuenta el calendario de los indios, no entendiendo que esta cuenta no alcança a todo el año, porque no tiene más de doscientos y sesenta días de círculo y luego torna a su principio, y ansí no poede ser calendario y ni nunca lo fue, porque el calendario, como está dicho y está pintado en el principo del Segundo Libro, contiene todos los días del año y las fiestas del año, y esto ignoraron los que dizen que esta arte adivinatoria es calendario. Y cierto fue grande inadvertencia y culpable ignorancia loar por palabras y por escrito una cosa tan mala y tan llena de idolatría. El zelo de la verdad y de la fe católica me compele a poner aquí las mismas palabras de un tratado que un religioso escrivió en loor de esta arte adivinatoria, diziendo que es calendario, para que donde quiera que alguno le viere sepa que es cosa muy perjudicial a nuestra sancta fe católica, y sea destruido y quemado. Síguese la introdución del tractado sobredicho.

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